Language of document : ECLI:EU:T:2018:647

SENTENCIA DEL TRIBUNAL GENERAL (Sala Octava)

de 4 de octubre de 2018 (*)

«Marca de la Unión Europea — Procedimiento de oposición — Solicitud de marca figurativa de la Unión Alfrisa — Marca figurativa de la Unión anterior Frinsa F — Motivo de denegación relativo — Riesgo de confusión — Artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) n.º 207/2009 [actualmente artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (UE) 2017/1001]»

En el asunto T‑820/17,

Frinsa del Noroeste, S.A., con domicilio social en Santa Eugenia de Ribeira (A Coruña), representada por el Sr. J. Botella Reyna, abogado,

parte recurrente,

contra

Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO),representada por el Sr. J.F. Crespo Carrillo, en calidad de agente,

parte recurrida,

y en el que la otra parte en el procedimiento ante la Sala de Recurso de la EUIPO, que actúa como parte coadyuvante ante el Tribunal General, es

Alimentos Friorizados, S.A., con domicilio social en Barberá del Vallés (Barcelona), representada por el Sr. S.J. de Nadal Arce, abogado,

que tiene por objeto un recurso interpuesto contra la resolución de la Segunda Sala de Recurso de la EUIPO de 27 de septiembre de 2017 (asunto R 956/2017‑2), relativa a un procedimiento de oposición entre Frinsa del Noroeste y Alimentos Friorizados,

EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Octava),

integrado por el Sr. A.M. Collins, Presidente, y la Sra. M. Kancheva y el Sr. G. de Baere (Ponente), Jueces;

Secretario: Sr. E. Coulon;

habiendo considerado el recurso presentado en la Secretaría del Tribunal General el 15 de diciembre de 2017;

habiendo considerado el escrito de contestación de la EUIPO, presentado en la Secretaría del Tribunal General el 6 de abril de 2018;

habiendo considerado el escrito de contestación de la parte coadyuvante, presentado en la Secretaría del Tribunal General el 12 de abril de 2018;

no habiendo solicitado las partes el señalamiento de una vista en un plazo de tres semanas a partir de la notificación de la declaración de terminación de la fase escrita del procedimiento y habiéndose decidido en consecuencia, con arreglo al artículo 106, apartado 3, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General, resolver el recurso sin fase oral;

dicta la siguiente

Sentencia

 Antecedentes del litigio

1        El 22 de enero de 2016, la coadyuvante, Alimentos Friorizados, S.A., presentó una solicitud de registro de marca de la Unión en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), con arreglo al Reglamento (CE) n.º 207/2009 del Consejo, de 26 de febrero de 2009, sobre la marca de la Unión Europea (DO 2009, L 78, p. 1), en su versión modificada [sustituido por el Reglamento (UE) 2017/1001 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 de junio de 2017, sobre la marca de la Unión Europea (DO 2017, L 154, p. 1)].

2        La marca cuyo registro se solicitó era el signo figurativo siguiente:

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3        Los productos y servicios para los que se solicitó el registro pertenecen a las clases 29 y 35 del Arreglo de Niza relativo a la Clasificación Internacional de Productos y Servicios para el Registro de las Marcas, de 15 de junio de 1957, en su versión revisada y modificada, y corresponden, para cada una de estas clases, a la descripción siguiente:

–        clase 29: «Pescado; pescado congelado; pescado procesado; pescados cocinados congelados; mariscos; pescado en salazón; frutas, verduras, legumbres congeladas y en conserva; pescado congelado preparado, comidas preparadas y snacks incluidos en esta clase»;

–        clase 35: «Servicios de importación y exportación de pescado, mariscos y verdura».

4        La solicitud de marca se publicó en el Boletín de Marcas de la Unión Europea n.º 33/2016, de 18 de febrero de 2016.

5        El 26 de abril de 2016, al amparo del artículo 41 del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 46 del Reglamento 2017/1001), la recurrente, Frinsa del Noroeste, S.A., presentó oposición al registro de la marca solicitada para todos los productos y servicios mencionados en el apartado 3 anterior.

6        La oposición se basaba en la marca figurativa de la Unión que se reproduce a continuación, solicitada el 21 de octubre de 1997 y registrada en el 31 de agosto de 1999 con el número 659888, para los productos «Carne, túnidos, cefalópodos, pescados, mariscos, aves, caza, frutas, legumbres, en conserva, secas y cocidas, huevos, leche, productos lácteos, aceite, grasas comestibles», pertenecientes a la clase 29:

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7        El motivo invocado en apoyo de la oposición era el que se recoge en el artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009 [actualmente artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento 2017/1001].

8        Mediante resolución de 15 de marzo de 2017, la División de Oposición desestimó en su totalidad la oposición por considerar que no existía riesgo de confusión.

9        El 9 de mayo de 2017, la recurrente interpuso un recurso ante la EUIPO contra la resolución de la División de Oposición con arreglo a los artículos 58 a 60 del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículos 66 a 68 del Reglamento 2017/1001).

10      Mediante resolución de 27 de septiembre de 2017 (en lo sucesivo, «resolución impugnada»), la Segunda Sala de Recurso de la EUIPO desestimó el recurso.

11      En primer lugar, la Sala de Recurso consideró que procedía declarar la inadmisibilidad del motivo de oposición basado en el artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 8, apartado 5, del Reglamento 2017/1001), ya que la recurrente solo había invocado esta disposición después de que expirara el plazo establecido en el artículo 41, apartado 1, del Reglamento n.º 207/2009.

12      En segundo lugar, la Sala de Recurso estimó que procedía declarar igualmente la inadmisibilidad de la petición de la prueba del uso presentada por la coadyuvante, por haber sido presentada extemporáneamente.

13      En tercer lugar, la Sala de Recurso confirmó las conclusiones de la División de Oposición, no impugnadas por la recurrente, según las cuales los productos y servicios de que se trata eran en parte idénticos, en parte similares en diversos grados y en parte diferentes. Indicó también que los productos designados por los signos en conflicto que eran idénticos o similares se dirigían a la vez al público en general y a los profesionales, y que la apreciación de los mismos se efectuaría partiendo de la percepción del público en general, cuyo grado de atención era inferior al de los profesionales. A fin de apreciar el carácter distintivo de la marca anterior, la Sala de Recurso tuvo en cuenta las pruebas presentadas por la recurrente, pero los consideró insuficientes para demostrar la notoriedad o el renombre de la marca anterior en la Unión Europea para los productos que se trata. Estimó además que, a nivel conceptual, los signos en conflicto no tenían significado alguno y que, a nivel visual y fonético, la concordancia entre los signos en conflicto resultante de las secuencias de letras «fri» y «sa» no era suficiente para contrarrestar las diferencias entre esos signos y no permitía afirmar que existiera riesgo de confusión.

 Pretensiones de las partes

14      La recurrente solicita al Tribunal que:

–        Anule la resolución de la División de Oposición y la resolución impugnada.

–        Condene a la coadyuvante al pago de las costas en que incurrió ante la EUIPO.

15      La EUIPO y la coadyuvante solicitan al Tribunal que:

–        Desestime el recurso.

–        Condene en costas a la recurrente.

 Fundamentos de Derecho

16      En apoyo de su recurso, la recurrente invoca esencialmente dos motivos, basados, el primero, en la infracción del artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.º 207/2009 y, el segundo, en la infracción del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009.

 Sobre el primer motivo de recurso, basado en la infracción del artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.º 207/2009

17      La recurrente impugna la conclusión de la Sala de Recurso según la cual, en su escrito de oposición, «no indicó de forma explícita e indubitada que su oposición se basaba en el artículo 8, apartado 5, del [Reglamento n.º 207/2009] o en una marca renombrada». Sostiene que del expediente administrativo resulta que invocó el carácter distintivo y el conocimiento por el público de la marca anterior mediante los documentos que adjuntó a su escrito de oposición, y afirma que alegó y demostró en su momento la notoriedad de la marca anterior.

18      La Regla 17, apartado 2, del Reglamento (CE) n.º 2868/95 de la Comisión, de 13 de diciembre de 1995, por el que se establecen normas de ejecución del Reglamento (CE) n.º 40/94 del Consejo sobre la marca comunitaria (DO 1995, L 303, p. 1) [que pasó a ser el artículo 5, apartados 2 y 3, del Reglamento delegado (UE) 2017/1430 de la Comisión, de 18 de mayo de 2017, que complementa el Reglamento n.º 207/2009 y deroga los Reglamentos n.º 2868/95 y (CE) n.º 216/96 de la Comisión (DO 2017, L 205, p. 1)], dispone que, si el escrito de oposición no contiene los motivos de oposición de conformidad con la Regla 15, apartado 2, letra c), de dicho Reglamento [que pasó a ser el artículo 2, apartado 2, letra c), del Reglamento 2017/1430] y si no se han subsanado dichas irregularidades antes de que expire el plazo de oposición, la EUIPO rechazará la oposición.

19      A este respecto basta con hacer constar, como hizo la Sala de Recurso, que en el escrito de oposición presentado ante la EUIPO el 26 de abril de 2016 el único motivo de oposición invocado por la recurrente era el contemplado en el artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009 y que el plazo de oposición expiró el 18 de mayo de 2016. Ahora bien, la recurrente se refirió por primera vez al artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.º 207/2009 el 9 de mayo de 2017, en su recurso contra la resolución de la División de Oposición.

20      La recurrente no formula alegación alguna que pueda poner en entredicho estas constataciones. Por lo tanto, la Sala de Recurso actuó con arreglo a Derecho al considerar que procedía declarar la inadmisibilidad de la oposición en la medida en que se basaba en el artículo 8, apartado 5, del Reglamento n.º 207/2009.

21      La recurrente sostiene igualmente que la Sala de Recurso no reconoció el renombre de la marca anterior, pero sí presumió su notoriedad al afirmar, en la resolución impugnada, que «la División de Oposición correctamente tuvo en cuenta la reivindicación de la oponente de que la marca anterior es notoria en el sentido de que tiene un grado de distintividad elevado y, por ende, dicha alegación también será tenida en cuenta en el presente análisis». Pues bien, según la recurrente, como los signos en conflicto pertenecen al mismo sector y se aplican a los mismos productos, dicha notoriedad es suficiente para confirmar la existencia de un riesgo de confusión.

22      Basta con hacer constar que esta alegación parte de una interpretación errónea de la resolución impugnada. En efecto, la Sala de Recurso no «presumió la notoriedad» de la marca anterior, sino que se limitó a afirmar que la División de Oposición había actuado correctamente al tener en cuenta, para apreciar el carácter distintivo de la marca anterior, los documentos presentados por la recurrente a fin de demostrar el renombre de dicha marca.

23      Además, en la resolución impugnada, la Sala de Recurso examinó igualmente los documentos presentados por la recurrente y concluyó que eran insuficientes para probar que, en la fecha de la solicitud de la marca Alfrisa, la marca anterior fuera notoria o renombrada en la Unión para los productos a los que se aplicaba.

24      Por otra parte, es preciso poner de relieve que la recurrente no explica por qué razón la notoriedad de la marca anterior bastaría para confirmar la existencia de un riesgo de confusión cuando los productos son idénticos, sin proceder a apreciación alguna de la similitud de los signos en conflicto.

25      Por lo tanto, es preciso desestimar el primer motivo de recurso.

 Sobre el segundo motivo de recurso, basado en la infracción del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009

26      El artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009 dispone que, mediando oposición del titular de una marca anterior, se denegará el registro de la marca solicitada cuando, por ser idéntica o similar a la marca anterior y por ser idénticos o similares los productos o servicios que ambas marcas designan, exista riesgo de confusión por parte del público en el territorio en que esté protegida la marca anterior; el riesgo de confusión incluye el riesgo de asociación con la marca anterior.

27      Según reiterada jurisprudencia, existe riesgo de confusión si hay un riesgo de que el público pueda creer que los productos o servicios de que se trata proceden de la misma empresa o de empresas vinculadas económicamente. Con arreglo a dicha jurisprudencia, el riesgo de confusión debe apreciarse globalmente, según la percepción que el público pertinente tenga de los signos y de los productos o servicios de que se trate y tomando en consideración todos los factores que caractericen el caso concreto, en particular la interdependencia entre la similitud de las marcas y la similitud de los productos o servicios designados [véase la sentencia de 9 de julio de 2003, Laboratorios RTB/OAMI — Giorgio Beverly Hills (GIORGIO BEVERLY HILLS), T‑162/01, EU:T:2003:199, apartados 30 a 33 y jurisprudencia que allí se cita].

28      A efectos de la aplicación del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009, el riesgo de confusión presupone a la vez una identidad o una similitud entre las marcas en conflicto y una identidad o una similitud entre los productos o servicios que aquellas designan, siendo estos requisitos acumulativos [véase la sentencia de 22 de enero de 2009, Commercy/OAMI — easyGroup IP Licensing (easyHotel), T‑316/07, EU:T:2009:14, apartado 42 y jurisprudencia que allí se cita].

29      La apreciación global del riesgo de confusión debe basarse, por lo que se refiere a la similitud gráfica, fonética o conceptual de los signos en conflicto, en la impresión de conjunto producida por estos, teniendo en cuenta, en particular, sus elementos distintivos y dominantes. La percepción de las marcas que tiene el consumidor medio de los productos o servicios de que se trate reviste una importancia determinante en la apreciación global de dicho riesgo. A este respecto, el consumidor medio percibe normalmente una marca como un todo, cuyos diferentes detalles no se detiene a examinar (véase la sentencia de 12 de junio de 2007, OAMI/Shaker, C‑334/05 P, EU:C:2007:333, apartado 35 y jurisprudencia que allí se cita).

30      Con carácter preliminar, procede señalar que la Sala de Recurso estimó que el público pertinente estaba compuesto tanto por el público en general como por profesionales, e indicó que procedería a apreciar el riesgo de confusión centrándose en la percepción del público en general, cuyo grado de atención es inferior al del público profesional.

31      En su recurso, la recurrente se limita a indicar que cuestiona que exista un grado de atención más bajo cuando los productos se venden en supermercados y tiendas de alimentación, ya que a estos establecimientos acuden todo tipo de clientes y de todos los niveles y rangos sociales. Basta con hacer constar que esta afirmación no pone en entredicho la apreciación de la Sala de Recurso según la cual los productos vendidos en supermercados se dirigen al público en general, que muestra un grado de atención inferior al de los profesionales, por definición elevado.

32      En la primera parte del presente motivo de recurso, la recurrente impugna la apreciación de la Sala de Recurso sobre la comparación de los productos y de los servicios cubiertos por los signos en conflicto.

33      Según reiterada jurisprudencia, para apreciar la similitud entre los productos o los servicios considerados procede tener en cuenta todos los factores pertinentes que caractericen la relación existente entre ellos. Entre estos factores figuran, en particular, su naturaleza, su destino, su utilización y su carácter competidor o complementario. También pueden tenerse en cuenta otros factores, como los canales de distribución de los productos de que se trate [véase la sentencia de 11 de julio de 2007, El Corte Inglés/OAMI — Bolaños Sabri (PiraÑAM diseño original Juan Bolaños), T‑443/05, EU:T:2007:219, apartado 37 y jurisprudencia que allí se cita].

34      En lo que respecta a la comparación de los productos y servicios de que se trata, procede recordar que la Sala de Recurso se remitió expresamente a las conclusiones de la División de Oposición. Esta última consideró, por una parte, que los productos, de la clase 29, cubiertos por los signos en conflicto eran, o bien idénticos, o bien similares, afirmación que la recurrente no impugna.

35      Por otra parte, la División de Oposición indicó que los servicios de importación y exportación, de la clase 35, cubiertos por la marca solicitada no eran similares a los productos, de la clase 29, cubiertos por la marca anterior, y que el hecho de que el objeto de esos servicios y los productos de que se trata fuera el mismo no constituía un factor pertinente para apreciar la existencia de una similitud.

36      A este respecto, la recurrente se limita a afirmar que las marcas en conflicto tienen «idéntico ámbito aplicativo», pues los servicios de importación y exportación, de la clase 35, cubiertos por la marca solicitada se refieren a pescado, producto cubierto por la marca anterior. Una afirmación como esta, sin mayores explicaciones, no tiene entidad suficiente para poner en entredicho las constataciones de la División de Oposición, retomadas por la Sala de Recurso.

37      La recurrente alega además que los signos en conflicto «pertenecen al mismo sector» y designan productos dirigidos a los mismos consumidores. Sostiene que los signos en conflicto son «signos con la misma clasificación y con el mismo objeto social en el tráfico mercantil» y deduce de ello que existe, por tanto, un riesgo de confusión.

38      Resulta obligado hacer constar que no es fácil comprender el alcance de estas alegaciones. En efecto, es preciso recordar que la comparación ha de efectuarse entre los productos y servicios cubiertos por los signos en conflicto, y que el objeto social de los titulares de los signos en conflicto no es pertinente a este respecto. Además, la recurrente no explica qué pertinencia tienen para esa comparación sus afirmaciones de que los signos en conflicto «pertenecen al mismo sector» o son «signos con la misma clasificación». Por último, la Sala de Recurso ya tuvo en cuenta el hecho de que los productos y los servicios de que se trata se dirigen a los mismos consumidores.

39      Por lo tanto, procede concluir que las alegaciones de la recurrente no logran poner en entredicho la conclusión de la Sala de Recurso según la cual los productos y servicios de que se trata son en parte idénticos, en parte similares en diversos grados y en parte diferentes.

40      Por lo tanto, procede desestimar la primera parte del presente motivo de recurso.

41      En la segunda parte del presente motivo, la recurrente impugna la apreciación de la Sala de Recurso sobre la comparación de los signos en conflicto.

42      La recurrente alega que, fonéticamente, el nivel de semejanza es más elevado, dado que la primera sílaba de la marca solicitada, «al», es poco distintiva y los signos en conflicto tienen en común la sílaba «fri» y terminan con la sílaba «sa». Sostiene que el público pertinente percibirá el signo Alfrisa «con la misma sonoridad» que el signo Frinsa y que estos signos en conflicto presentan «una sonoridad prácticamente idéntica». Por otra parte, afirma que la única diferencia entre ambos signos estriba en el prefijo «al» y que su sonoridad es muy semejante. Considera además que, como los signos en conflicto designan productos que los consumidores piden oralmente, esta similitud fonética basta para crear un riesgo de confusión.

43      A este respecto basta con hacer constar que, ciertamente, el signo solicitado, Alfrisa, y el signo anterior, Frinsa, tienen en común dos sílabas, «fri» y «sa». Sin embargo, como indicó la Sala de Recurso, su pronunciación difiere por el sonido inicial del signo solicitado, «al», y por el sonido adicional procedente de la letra «n» en el signo anterior. La Sala de Recurso afirmó igualmente que, a causa de las diferencias en el número y en la posición de los fonemas, la longitud y la entonación de los signos en conflicto eran diferentes.

44      Además, la Sala de Recurso juzgó, teniendo en cuenta la impresión de conjunto producida por los signos en conflicto, que estos coincidían únicamente en dos secuencias de letras carentes de contenido semántico o de características gráficas que las hicieran identificables en alguna de las marcas en conflicto, y que la coincidencia de las secuencias de letras «fri» y «sa» no era suficiente para contrarrestar las diferencias visuales y fonéticas y producir un riesgo de confusión. Llegó así a la conclusión de que las diferencias entre las marcas en conflicto superaban con creces las coincidencias.

45      Procede recordar que la apreciación de la similitud entre los signos en conflicto debe basarse en la impresión de conjunto que producen. Así pues, la recurrente yerra al impugnar la comparación a nivel fonético de los signos en conflicto que efectuó la Sala de Recurso sin tener en cuenta las diferencias existentes entre esos signos, y yerra igualmente, pues, al sostener que la pronunciación de los signos en conflicto no es diferente o es «casi idéntica».

46      Además, es preciso señalar, por una parte, que la recurrente no formula alegación alguna para impugnar la apreciación de la Sala de Recurso relativa a la importancia de las diferencias existentes entre los signos en conflicto.

47      Por otra parte, la recurrente se limita a impugnar la apreciación de la Sala de Recurso sobre la similitud fonética entre los signos en conflicto, pero no formula alegación alguna sobre la comparación entre los signos a nivel visual. Ahora bien, para llevar a cabo una apreciación global del riesgo de confusión debe tenerse en cuenta la similitud entre los signos en conflicto a nivel visual, a nivel fonético y a nivel conceptual.

48      A este respecto procede recordar que, en el presente asunto, los signos en conflicto son signos figurativos, que constan simultáneamente de un elemento denominativo y de un elemento figurativo. La recurrente no puede, pues, intentar probar la existencia de una similitud global entre estos signos sin formular alegaciones sobre la comparación visual entre ellos.

49      En cualquier caso, en contra de lo que sostiene la recurrente, la mera constatación de una similitud a nivel fonético no basta para concluir que existe un riesgo de confusión.

50      Por último, en cuanto a los ejemplos invocados por la recurrente de marcas que se consideraron similares en resoluciones anteriores de la EUIPO o en la jurisprudencia de este Tribunal, basta con hacer constar que no son pertinentes en el presente asunto, pues se refieren a signos diferentes de los signos en conflicto.

51      Por lo tanto, procede desestimar la segunda parte del presente motivo de recurso.

52      En la tercera parte del presente motivo, relativa a la apreciación del carácter distintivo de la marca anterior, la recurrente impugna la conclusión de la Sala de Recurso según la cual los documentos presentados por ella eran insuficientes para probar que, en la fecha de la solicitud de la marca Alfrisa, la marca anterior fuera notoria o renombrada en la Unión para los productos a los que se aplicaba.

53      En primer lugar, la recurrente acusa a la Sala de Recurso de no haber tomado en consideración la información aportada por ella, con datos relativos a su cuota de mercado, a los sectores interesados, al público destinatario y a su extensión geográfica. A este respecto hace referencia a seis sitios de Internet.

54      Ahora bien, basta con hacer constar que la Sala de Recurso describió en la resolución impugnada el contenido de esos diferentes sitios de Internet, y a continuación afirmó lo siguiente:

«los extractos de publicaciones a lo sumo indicarían que [la recurrente] tiene una marca propia “FRINSA” de conservas que se venden en un par de tiendas propias que tiene [la recurrente] en España y que ha habido degustación de productos bajo esta marca en una feria celebrada con posterioridad a la fecha relevante de la solicitud de la marca impugnada, esto es, 22 de enero de 2016. Muchos eventos son posteriores a la fecha relevante y la gran mayoría de la documentación versa sobre la propia [recurrente], su historia, actividad, organización de un concurso, etc. No se ha proporcionado información sobre el conocimiento por parte del público de la marca “FRINSA” para determinados productos protegidos por esta, como por ejemplo la contenida en un estudio de mercado independiente o sondeos de opinión. [La recurrente] tampoco ha aportado documentación que demuestre la cuota de mercado de la marca, la intensidad de uso por medio de cifras de venta, y la cuantía invertida en promoción.»

55      La recurrente no puede, pues, acusar a la Sala de Recurso de haber hecho caso omiso de esa información. En efecto, la resolución impugnada muestra que la Sala examinó los documentos y los consideró insuficientes para acreditar la notoriedad de la marca anterior. Ahora bien, en su recurso, la recurrente se limita a describir el contenido de tales documentos, pero no formula alegación alguna para rebatir las apreciaciones de la Sala de Recurso sobre la insuficiencia de esa información a efectos de acreditar la notoriedad o el renombre de la marca anterior.

56      En segundo lugar, la recurrente alega, basándose en su facturación, que ella es uno de los principales productores europeos de atún y mariscos en conserva. Sostiene igualmente que la marca anterior es notoriamente conocida en España en el ámbito de las conservas de pescado e invoca al respecto diversas pruebas recogidas en los anexos 9 a 19 del recurso, que afirma haber presentado en otro procedimiento ante este Tribunal, así como su sitio de Internet.

57      Es preciso comenzar por hacer constar que la recurrente confunde su propia notoriedad como empresa y la notoriedad de la marca anterior y que, en cualquier caso, se limita a invocar una notoriedad en España, y no en toda la Unión.

58      A continuación, basta con indicar, como ha hecho la EUIPO, que las pruebas presentadas en los anexos 9 a 19 del recurso no se presentaron en el procedimiento ante la EUIPO.

59      Ahora bien, el objeto del recurso ante este Tribunal es el control de la legalidad de las resoluciones de las Salas de Recurso de la EUIPO con arreglo al artículo 65 del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 72 del Reglamento 2017/1001), de modo que la función del Tribunal no consiste en reconsiderar las circunstancias de hecho a la luz de documentos que se presenten por primera vez ante él. Por lo tanto, tales documentos deben descartarse sin que sea necesario examinar su valor probatorio [véanse, en este sentido, las sentencias de 24 de noviembre de 2005, Sadas/OAMI — LTJ Diffusion (ARTHUR ET FELICIE), T‑346/04, EU:T:2005:420, apartado 19 y jurisprudencia que allí se cita, y 7 de diciembre de 2017, Colgate-Palmolive/EUIPO (360°), T‑332/16, no publicada, EU:T:2017:876, apartado 11].

60      En consecuencia, procede declarar la inadmisibilidad de los documentos presentados en los anexos 9 a 19 del recurso.

61      Por último, procede rechazar la alegación de la recurrente según la cual la División de Oposición habría podido verificar la información que figura en su sitio de Internet, donde indica la variedad de productos que propone con su marca anterior y ofrece información sobre ella.

62      En efecto, con arreglo al artículo 76, apartado 1, del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 95, apartado 1, del Reglamento 2017/1001), en un procedimiento sobre motivos relativos de denegación del registro, el examen se limitará a los motivos de recurso alegados y a las solicitudes presentadas por las partes. Esta disposición se refiere en particular a la base fáctica de las resoluciones de la EUIPO, es decir, a los hechos y a las pruebas en los que estas pueden basarse legítimamente.

63      Así pues, basta con señalar, como ha hecho la EUIPO, que no correspondía a los órganos de la EUIPO buscar en el sitio de Internet de la recurrente cuáles eran los datos pertinentes para acreditar la notoriedad de la marca anterior.

64      En tercer lugar, la recurrente impugna la desestimación por la Sala de Recurso de su alegación relativa a la existencia de una familia de marcas. Alega así que los diferentes signos invocados por ella que contienen el término «frinsa» constituyen una línea de marcas, como ha quedado demostrado por la aportación de los registros de esas marcas y por el reconocimiento de ese signo desde su creación, en 1961.

65      Procede señalar que es ante la Sala de Recurso donde la recurrente invocó por primera vez la existencia de otras marcas de las que era titular y que contenían el elemento «frinsa».

66      A este respecto, la Sala de Recurso desestimó la alegación de la recurrente sobre la existencia de una familia de marcas basándose, por una parte, en que no existía ningún elemento que se repitiera en toda la familia de marcas y que se reprodujera en la marca solicitada y, por otra parte, en que no se había aportado ninguna prueba del uso de las marcas que componían esa familia.

67      Según reiterada jurisprudencia, el riesgo de confusión derivado de la existencia de una familia de marcas anteriores solo puede invocarse cuando se cumplen acumulativamente dos requisitos. En primer lugar, el titular de una serie de registros anteriores debe aportar prueba del uso de todas las marcas que forman la serie o, por lo menos, de un número de marcas que pueda constituir una serie. En efecto, para que exista un riesgo de que el público se confunda en cuanto a la pertenencia a la serie de la marca solicitada, las marcas anteriores que formen parte de esa serie deben necesariamente estar presentes en el mercado. En segundo lugar, la marca solicitada debe, no solo ser similar a las marcas pertenecientes a la serie, sino también presentar características que puedan relacionarla con la serie [sentencias de 23 de febrero de 2006, Il Ponte Finanziaria/OAMI — Marine Enterprise Projects (BAINBRIDGE), T‑194/03, EU:T:2006:65, apartados 125 a 127, y de 4 de mayo de 2017, Haw Par/EUIPO — Cosmowell (GELENKGOLD), T‑25/16, no publicada, EU:T:2017:303, apartados 74 a 76].

68      En lo que respecta al primer requisito, basta con hacer constar que la recurrente se limita a indicar que ha acreditado el registro de las diferentes marcas que, según ella, componen una familia, pero no afirma haber aportado pruebas del uso de tales marcas. Además, como pone de relieve la EUIPO, el año 1961 es la fecha de creación de la recurrente y no la fecha de registro de la marca anterior. Ahora bien, este hecho es inoperante.

69      En cualquier caso, de la jurisprudencia resulta que es en el supuesto de que la oposición se base en la existencia de varias marcas que presentan características comunes que permiten considerarlas parte de una misma familia o serie cuando debería tenerse en cuenta, para apreciar si existe riesgo de confusión, que, en presencia de una familia o serie de marcas, tal riesgo se deriva del hecho de que el consumidor puede equivocarse sobre la procedencia o el origen de los productos o servicios cubiertos por la marca cuyo registro se solicita y estima, por error, que dicha marca forma parte de esa familia o serie (véase la sentencia de 18 de diciembre de 2008, Les Éditions Albert René/OAMI, C‑16/06 P, EU:C:2008:739, apartado 101 y jurisprudencia que allí se cita).

70      Pues bien, es preciso poner de relieve que, aunque la recurrente invocó ante la Sala de Recurso diversas marcas anteriores que según ella forman parte de una familia, basó su oposición únicamente en la marca anterior Frinsa F, mencionada en el apartado 6 anterior. Por lo tanto, en el presente asunto la recurrente no puede hacer valer la existencia de una familia de marcas.

71      Por lo tanto, procede desestimar la tercera parte del presente motivo de recurso.

72      En la cuarta parte del presente motivo, la recurrente impugna la apreciación de la Sala de Recurso sobre el riesgo de confusión.

73      En primer lugar, la recurrente acusa a la Sala de Recurso de no haber tenido en cuenta su alegación según la cual, en el caso de las marcas mixtas, al comparar los signos el elemento denominativo prevalece sobre el elemento figurativo.

74      Basta con hacer constar que esta afirmación general, que la recurrente no ha aplicado en absoluto de manera concreta a los signos en conflicto, no puede poner en entredicho la apreciación de la Sala de Recurso sobre la comparación de estos signos que se ha mencionado en el apartado 44 anterior.

75      En segundo lugar, la recurrente acusa a la Sala de Recurso de no haber tenido en cuenta su alegación según la cual la marca anterior y su familia de marcas eran conocidas por el público antes de la solicitud de registro de la marca Alfrisa.

76      A este respecto, basta con recordar que del análisis de la tercera parte del presente motivo de recurso se desprende que la recurrente no ha logrado demostrar la notoriedad de la marca anterior y que no podía hacer valer la existencia de una familia de marcas.

77      En tercer lugar, la recurrente acusa a la Sala de Recurso de no haber tenido en cuenta su alegación según la cual las partes proponían los mismos productos y tenían el mismo objeto social, por lo que no cabe ninguna duda de la similitud en cuanto al ámbito aplicativo de los signos en conflicto.

78      Como ya se ha indicado en el apartado 38 anterior, en la medida en que esta alegación deba entenderse en el sentido de que hace referencia a la comparación entre los productos y servicios cubiertos por los signos en conflicto, carece de pertinencia en ese contexto.

79      Por otra parte, la recurrente alude en su recurso a unos documentos relativos al ranking de las principales empresas del sector de fabricación de conservas de pescado.

80      Sin necesidad de pronunciarse sobre la pertinencia de esos documentos, basta con señalar que, como no se presentaron en el procedimiento ante la EUIPO, procede declarar su inadmisibilidad en virtud de la jurisprudencia citada en el apartado 59 anterior.

81      Por lo tanto, es preciso desestimar la cuarta parte del presente motivo de recurso.

82      Se desprende de las consideraciones expuestas que procede desestimar el segundo motivo de recurso y, por tanto, el recurso en su totalidad.

 Costas

83      A tenor de lo dispuesto en el artículo 134, apartado 1, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General, la parte que haya visto desestimadas sus pretensiones será condenada en costas, si así lo hubiera solicitado la otra parte. Como las pretensiones de la recurrente han sido desestimadas, procede condenarla en costas, conforme a lo solicitado por la EUIPO y por la coadyuvante.

En virtud de todo lo expuesto,

EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Octava)

decide:

1)      Desestimar el recurso.

2)      Condenar en costas a Frinsa del Noroeste, S.A.

Collins

Kancheva

De Baere

Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 4 de octubre de 2018.

El Secretario

 

El Presidente

E. Coulon

 

A. M. Collins


*      Lengua de procedimiento: español.