Language of document : ECLI:EU:T:2018:669

SENTENCIA DEL TRIBUNAL GENERAL (Sala Octava)

de 10 de octubre de 2018 (*)

«Marca de la Unión Europea — Procedimiento de nulidad — Marca figurativa de la Unión Cuervo y Sobrinos LA HABANA 1882 — Marcas nacionales denominativas anteriores CUERVO Y SOBRINO — Motivo de denegación relativo — Similitud entre los productos — Similitud entre los signos — Artículo 53, apartado 1, letra a), y artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) n.º 207/2009 [actualmente artículo 60, apartado 1, letra a), y artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (UE) 2017/1001] — Mala fe — Artículo 52, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009 [actualmente artículo 59, apartado 1, letra b), del Reglamento 2017/1001]»

En el asunto T‑374/17,

Cuervo y Sobrinos 1882, S.L., con domicilio social en Madrid, representada inicialmente por el Sr. S. Ferrandis González y la Sra. V. Balaguer Fuentes y posteriormente por el Sr. Ferrandis González, abogados,

parte recurrente,

contra

Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO),representada por la Sra. A. Crawcour y el Sr. D. Hanf, en calidad de agentes,

parte recurrida,

y en el que la otra parte en el procedimiento ante la Sala de Recurso de la EUIPO, que actúa como parte coadyuvante ante el Tribunal General, es:

A. Salgado Nespereira, S.A., con domicilio social en Ourense, representada por el Sr. J.L. Rivas Zurdo, abogado,

que tiene por objeto un recurso interpuesto contra la resolución de la Cuarta Sala de Recurso de la EUIPO de 29 de marzo de 2017 (asunto R 1141/2016‑4), relativa a un procedimiento de nulidad entre A. Salgado Nespereira y Cuervo y Sobrinos 1882,

EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Octava),

integrado por el Sr. A.M. Collins, Presidente, y la Sra. M. Kancheva y el Sr. J. Passer (Ponente), Jueces;

Secretario: Sr. E. Coulon;

habiendo considerado el escrito de recurso presentado en la Secretaría del Tribunal General el 13 de junio de 2017;

habiendo considerado el escrito de contestación de la EUIPO presentado en la Secretaría del Tribunal General el 10 de octubre de 2017;

habiendo considerado el escrito de contestación de la parte coadyuvante presentado en la Secretaría del Tribunal General el 18 de octubre de 2017;

habiendo considerado el escrito de adhesión al recurso de la parte coadyuvante presentado en la Secretaría del Tribunal General el 18 de octubre de 2017;

habiendo considerado el escrito de contestación de la recurrente a la adhesión al recurso presentado en la Secretaría del Tribunal General el 16 de febrero de 2018;

habiendo considerado el escrito de contestación de la EUIPO a la adhesión al recurso presentado en la Secretaría del Tribunal General el 28 de febrero de 2018;

no habiendo solicitado las partes el señalamiento de vista dentro del plazo de tres semanas a partir de la notificación de la declaración de terminación de la fase escrita del procedimiento y habiéndose decidido, con arreglo al artículo 106, apartado 3, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General, resolver el recurso sin fase oral;

dicta la siguiente

Sentencia

 Antecedentes del litigio

1        El 31 de agosto de 2014, la recurrente, Cuervo y Sobrinos 1882, S.L., obtuvo en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), en virtud del Reglamento (CE) n.º 207/2009 del Consejo, de 26 de febrero de 2009, sobre la marca de la Unión Europea (DO 2009, L 78, p. 1), en su versión modificada [sustituido por el Reglamento (UE) 2017/1001 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 de junio de 2017, sobre la marca de la Unión Europea (DO 2017, L 154, p. 1)], el registro, con el número 010931087, de la marca figurativa de la Unión reproducida a continuación:

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2        Los productos para los que se registró esta marca pertenecen a las clases 14, 16, 18 y 25 del Arreglo de Niza relativo a la Clasificación Internacional de Productos y Servicios para el Registro de las Marcas, de 15 de junio de 1957, en su versión revisada y modificada, y corresponden, para cada una de esas clases, a la siguiente descripción:

–        Clase 14: «Artículos de joyería, relojería e instrumentos cronométricos».

–        Clase 16: «Plumas, bolígrafos, lápices».

–        Clase 18: «Bolsos, maletines y carteras».

–        Clase 25: «Prendas de vestir, calzado y sombreros».

3        El 27 de abril de 2015, la coadyuvante, A. Salgado Nespereira, S.A., presentó una solicitud de nulidad de la marca controvertida dirigida contra los productos enumerados en el anterior apartado 2. Por un lado, la solicitud de nulidad se basaba en la causa de nulidad absoluta contemplada en el artículo 52, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009 [actualmente artículo 59, apartado 1, letra b), del Reglamento 2017/1001]. Por otro lado, dicha solicitud de nulidad se basaba en la causa de nulidad relativa prevista en el artículo 53, apartado 1, letra a), del Reglamento n.º 207/2009 [actualmente artículo 60, apartado 1, letra a), del Reglamento 2017/1001], en relación con el artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009 [actualmente artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento 2017/1001].

4        La solicitud de nulidad se basaba en las dos marcas anteriores siguientes:

–        la marca española denominativa CUERVO Y SOBRINO, registrada el 7 de noviembre de 1963 con el número 420761;

–        la marca española denominativa CUERVO Y SOBRINO, registrada el 7 de noviembre de 1963 con el número 420762.

5        La marca n.º 420761 se registró para productos comprendidos en las clases 14 y 16 y correspondientes, para cada una de esas clases, a la siguiente descripción:

–        Clase 14: «Artículos de bisutería, quincallería, platería y joyería».

–        Clase 16: «Plumas estilográficas, bolígrafos, lapiceros mecánicos y objetos de escritorio».

6        La marca n.º 420762 se registró para productos comprendidos en la clase 14 y correspondientes a la descripción siguiente: «Relojes, fornituras y accesorios para los mismos».

7        Las dos marcas anteriores fueron renovadas hasta 2023.

8        Mediante resolución de 29 de abril de 2016, la División de Anulación estimó la solicitud de nulidad en su totalidad y declaró la nulidad de la marca controvertida, sobre la base del artículo 52, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009.

9        El 22 de junio de 2016, la recurrente interpuso un recurso ante la EUIPO, con arreglo a los artículos 58 a 64 del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículos 66 a 71 del Reglamento 2017/1001), contra la resolución de la División de Anulación.

10      Mediante resolución de 29 de marzo de 2017 (en lo sucesivo, «resolución impugnada»), la Cuarta Sala de Recurso de la EUIPO, por un lado, anuló parcialmente la resolución de la División de Anulación, en la medida en que esta había estimado la solicitud de nulidad respecto a los productos comprendidos en las clases 18 y 25, y desestimó dicha solicitud para estos productos y, por otro lado, desestimó el recurso en todo lo demás.

11      En primer lugar, la Sala de Recurso estimó, en los apartados 44 y 45 de la resolución impugnada, que existía un riesgo de confusión entre la marca controvertida y las marcas anteriores respecto a los productos comprendidos en las clases 14 y 16 designados por la marca controvertida, dado que los signos en conflicto eran muy similares visual y fonéticamente y los productos comprendidos en las clases 14 y 16 eran idénticos a los productos a los que se aplicaban las marcas anteriores.

12      En segundo lugar, la Sala de Recurso consideró, en el apartado 46 de la resolución impugnada, que el riesgo de confusión quedaba excluido para los productos comprendidos en las clases 18 y 25, dado que estos productos no eran similares a los designados por las marcas anteriores.

13      En tercer lugar, la Sala de Recurso estimó, en el apartado 57 de la resolución impugnada, que la mala fe de la recurrente estaba excluida, dado que el registro de la marca controvertida no era incompatible con las relaciones contractuales entre las partes y no dañaba los intereses de la parte coadyuvante.

 Pretensiones de las partes

14      La recurrente solicita al Tribunal que:

–        Anule parcialmente la resolución impugnada en cuanto confirma la resolución de la División de anulación en la medida en que esta declaró nula la marca controvertida para los productos registrados en las clases 14 y 16, de manera que se desestime la solicitud de nulidad presentada por la coadyuvante.

–        Desestime la adhesión al recurso.

–        Condene en costas a la EUIPO, incluidas las correspondientes a las fases anteriores del procedimiento.

–        Condene en costas a la coadyuvante.

15      La coadyuvante solicita al Tribunal que:

–        Desestime el recurso.

–        Estime la adhesión al recurso.

–        Condene a la recurrente a cargar con las costas causadas a la coadyuvante.

–        Imponga a las partes que se opongan a la adhesión al recurso las costas causadas a la coadyuvante.

16      La EUIPO solicita al Tribunal que:

–        Desestime el recurso y la adhesión al recurso.

–        Con carácter subsidiario, estime la adhesión al recurso.

–        Condene en costas a la recurrente y a la coadyuvante y, con carácter subsidiario, que se la condene únicamente a sufragar sus propias costas.

 Fundamentos de Derecho

17      En apoyo de su recurso, la recurrente invoca un único motivo, basado en la infracción del artículo 53, apartado 1, letra a), del Reglamento n.º 207/2009, en relación con el artículo 8, apartado 1, letra b), del mismo Reglamento. Alega, en esencia, que los signos en conflicto no son similares y que, por tanto, también está excluido el riesgo de confusión para los productos comprendidos en las clases 14 y 16.

18      En apoyo de su adhesión al recurso, la coadyuvante invoca dos motivos, basados, respectivamente, en una infracción del artículo 53, apartado 1, letra a), del Reglamento n.º 207/2009, en relación con el artículo 8, apartado 1, letra b), del mismo Reglamento, y en una infracción del artículo 52, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009. En primer lugar, alega, en esencia, que los productos de las clases 18 y 25 son similares a los productos designados por las marcas anteriores y que, por tanto, existe también riesgo de confusión en relación con dichos productos. En segundo lugar, la coadyuvante sostiene que, en cualquier caso, la recurrente actuó de mala fe al presentar la solicitud de registro de la marca controvertida.

 Sobre el motivo único de la recurrente, basado en una infracción del artículo 53, apartado 1, letra a), del Reglamento n.º 207/2009, en relación con el artículo 8, apartado 1, letra b), del mismo Reglamento

19      La recurrente sostiene, en esencia, que los signos en conflicto no son similares.

20      En primer lugar, afirma que el elemento dominante de la marca controvertida no es el elemento denominativo «cuervo y sobrinos», sino el escudo situado encima de este. En segundo lugar, a su entender, existen otras diferencias visuales relevantes entre las marcas en conflicto, a saber, el elemento «la habana 1882» y la adición de la letra «s», presentes únicamente en la marca controvertida, así como la tipografía característica y estilizada del elemento denominativo «cuervo y sobrinos», especialmente en el caso de las iniciales «c» y «s». A su juicio, pues, los signos en conflicto son visualmente diferentes. Según la recurrente, habida cuenta de la presencia del elemento «la habana 1882» en la marca controvertida, los signos en conflicto son también diferentes en el plano fonético. Por otra parte, en su opinión, debe otorgarse mayor peso al aspecto visual de los signos en conflicto que al aspecto fonético, debido al tipo de productos designados por la marca controvertida que están comprendidos en las clases 14 y 16. Por último, aduce que el riesgo de confusión es aún más improbable en lo que se refiere a los productos de la clase 14, para los que el nivel de atención del consumidor fue considerado «más elevado» por la Sala de Recurso.

21      La EUIPO y la coadyuvante rebaten estas alegaciones.

22      Según reiterada jurisprudencia, a efectos de la apreciación global del riesgo de confusión, la similitud gráfica, fonética o conceptual de los signos en conflicto debe basarse en la impresión de conjunto producida por estos, teniendo en cuenta, en particular, sus elementos distintivos y dominantes. Además, la percepción de las marcas que tiene el consumidor medio de los productos o servicios de que se trate reviste una importancia determinante a este respecto. Por último, el consumidor medio normalmente percibe una marca como un todo, cuyos diferentes detalles no se detiene a examinar (véase la sentencia de 12 de junio de 2007, OAMI/Shaker, C‑334/05 P, EU:C:2007:333, apartado 35 y jurisprudencia citada).

23      También según jurisprudencia consolidada, cuando una marca está compuesta por elementos denominativos y figurativos, los primeros son, en principio, más distintivos que los segundos, ya que el consumidor medio se referirá más fácilmente a los productos de que se trate citando su nombre que describiendo el elemento figurativo de la marca [véase la sentencia de 24 de noviembre de 2016, CG/EUIPO — Perry Ellis International Group (P PRO PLAYER), T‑349/15, no publicada, EU:T:2016:677, apartado 42 y jurisprudencia citada].

24      Ciertamente, de ello no se sigue que los elementos denominativos de una marca siempre deban considerarse más distintivos que los elementos figurativos. En efecto, en el caso de una marca compuesta, el elemento figurativo puede ocupar un lugar equivalente al del elemento denominativo [véase la sentencia de 20 de septiembre de 2017, Jordi Nogués/EUIPO — Grupo Osborne (BADTORO), T‑386/15, no publicada, EU:T:2017:632, apartado 49 y jurisprudencia citada].

25      Sin embargo, esto no es lo que sucede en el caso de autos. En efecto, la Sala de Recurso consideró correctamente, en el apartado 37 de la resolución impugnada, que el elemento dominante y más distintivo de la marca controvertida era «cuervo y sobrinos» y que, habida cuenta, en particular, de su tamaño, el escudo tenía un impacto menor en la impresión global producida por el signo en cuestión.

26      Lo mismo ocurre con el elemento denominativo «la habana 1882», que, como acertadamente señaló la Sala de Recurso en el mismo apartado 37 de la resolución impugnada, no tiene carácter distintivo, ya que únicamente se refiere a la tradición del signo, es decir, la existencia de una empresa en la capital cubana desde hace más de 100 años. Por otra parte, dicho elemento es de un tamaño mucho menor que el elemento denominativo «cuervo y sobrinos», que es más grande y ocupa una posición central en la marca. Además, a diferencia del elemento denominativo «CUERVO Y SOBRINOS», el elemento denominativo «la habana 1882» está escrito en caracteres de imprenta de tipo normal, sin elemento gráfico específico.

27      Por tanto, puesto que las marcas anteriores son marcas denominativas que consisten únicamente en el elemento denominativo «cuervo y sobrino», la Sala de Recurso no incurrió en error de Derecho al considerar, en el apartado 44 de la resolución impugnada, que los signos en conflicto eran muy similares visual y fonéticamente y que, en consecuencia, existía un riesgo de confusión entre las marcas en conflicto para los productos comprendidos en las clases 14 y 16.

28      El hecho de que el elemento dominante de la marca controvertida incluya además la letra «s», elemento ausente en las marcas anteriores, no puede desvirtuar esta conclusión. Dado que el elemento dominante de la marca controvertida y las marcas anteriores coinciden en catorce letras, colocadas en el mismo orden y separadas por dos espacios exactamente en los mismos lugares, es preciso estimar que son en cualquier caso prácticamente idénticas, a pesar de la presencia, al final del elemento dominante de la marca controvertida, de la letra «s».

29      Tampoco puede cuestionar la conclusión de la Sala de Recurso la alegación de la recurrente de que, en el presente asunto, habría que conceder una mayor importancia al aspecto visual de los signos en conflicto que al aspecto fonético. En efecto, puesto que el elemento dominante de la marca controvertida es «cuervo y sobrinos», la percepción visual de dicha marca, al igual que su percepción fonética, resulta dominada en cualquier caso por ese elemento y, por tanto, difiere poco de su percepción fonética. En consecuencia, la alegación de la recurrente es, por esta razón, inoperante.

30      Por último, habida cuenta del carácter dominante del elemento denominativo «cuervo y sobrinos» en la marca controvertida, la conclusión de la Sala de Recurso no queda desvirtuada por el hecho de que el nivel de atención del público pertinente sea «más elevado» en relación con los productos comprendidos en la clase 14.

31      En consecuencia, procede desestimar por infundado el motivo único de la recurrente.

 Sobre el primer motivo de la coadyuvante, basado en una infracción del artículo 53, apartado 1, letra a), del Reglamento n.º 207/2009, en relación con el artículo 8, apartado 1, letra b), del mismo Reglamento

32      La coadyuvante sostiene, en esencia, que los productos de las clases 18 y 25 presentan un cierto grado de similitud con los productos designados por las marcas anteriores, en particular a la luz de la existencia de un contrato de licencia celebrado entre la coadyuvante y la recurrente el 14 de noviembre de 2002.

33      La EUIPO y la recurrente rebaten estas alegaciones.

34      Según reiterada jurisprudencia, los factores pertinentes para la comparación de los productos incluyen, en particular, la naturaleza, el destino, la utilización y el carácter competidor o complementario de los productos de que se trate. También pueden tenerse en cuenta otros factores como, por ejemplo, los canales de distribución de los productos en cuestión [véase la sentencia de 11 de julio de 2007, El Corte Inglés/OAMI — Bolaños Sabri (PiraÑAM diseño original Juan Bolaños), T‑443/05, EU:T:2007:219, apartado 37 y jurisprudencia citada].

35      En el presente caso, por lo que respecta a los productos de la clase 25 (prendas de vestir, calzado y sombreros), ya se ha declarado que la bisutería y los relojes, incluidas las piedras preciosas y las piezas de joyería, por un lado, y los artículos de vestir, por otro, no pueden considerarse similares [véase, en este sentido, la sentencia de 30 de abril de 2014, Beyond Retro/OAMI — S&K Garments (BEYOND VINTAGE), T‑170/12, no publicada, EU:T:2014:238, apartados 36 a 44 y jurisprudencia citada].

36      A fortiori, tampoco pueden considerarse similares las plumas estilográficas, bolígrafos, lapiceros mecánicos y objetos de escritorio, por una parte, y los artículos de vestir, por otra. En efecto, estos productos no solo son diferentes por su naturaleza, su destino y su utilización, sin ser sustitutivos ni complementarios, sino que ni siquiera presentan una complementariedad de orden estético, que, si bien se ha constatado para los productos mencionados en el anterior apartado 35, se ha considerado insuficiente para justificar, por sí sola, la conclusión de que todos estos productos son complementarios y, por ello, similares.

37      Respecto a los productos incluidos en la clase 18, a saber, bolsos, maletines y carteras, procede asimismo confirmar el análisis efectuado por la Sala de Recurso, en el que fundamenta su conclusión de que dichos productos y los productos designados por las marcas anteriores tampoco son similares. En efecto, estos productos tienen naturaleza, destino y utilización diferentes y no presentan carácter competidor o complementario.

38      Esta apreciación no puede ser cuestionada por el mero hecho de que exista, entre la coadyuvante y la recurrente, un contrato de licencia.

39      A este respecto, procede señalar que, en concreto, el contrato de licencia celebrado entre la coadyuvante y la recurrente el 14 de noviembre de 2002 solo afecta a los productos comprendidos en la clase 14, a saber, los relojes.

40      Ciertamente, dicho contrato de licencia no se limita a conceder a la recurrente la autorización de la coadyuvante para utilizar la denominación CUERVO Y SOBRINO, añadiendo una «s» a la última palabra y el elemento «habana» o «la habana 1882», para distinguir «relojes de pulsera», con exclusión expresa de los «relojes de bolsillo». En efecto, mediante ese mismo contrato de licencia, la coadyuvante también prohíbe a la recurrente utilizar la referida denominación para cualquier otra actividad o producto, salvo autorización expresa y por escrito de su parte.

41      No obstante, de la jurisprudencia se desprende que, para concluir que existe una similitud entre productos supuestamente complementarios, es necesario que los consumidores consideren usual que dichos productos se comercialicen con la misma marca, lo que implica, normalmente, que gran parte de los fabricantes o los distribuidores respectivos de estos productos sean los mismos [véase, en este sentido, la sentencia de 12 de febrero de 2015, Compagnie des montres Longines, Francillon/OAMI — Cheng (B), T‑505/12, EU:T:2015:95, apartado 60 y jurisprudencia citada].

42      Ahora bien, el único elemento invocado por la coadyuvante es el contrato de licencia de 14 de noviembre de 2002, contrato celebrado entre la coadyuvante y la recurrente y, por tanto, entre dos empresas. Dicho contrato no permite acreditar que los consumidores consideren usual que los productos a los que se refiere dicho contrato se comercialicen con la misma marca y que, normalmente, gran parte de los fabricantes o los distribuidores respectivos de estos productos sean los mismos.

43      Por otra parte, aceptar que la existencia del contrato de licencia de 14 de noviembre de 2002 pueda, por sí sola, demostrar una similitud entre los productos a los que se refiere dicho contrato implicaría la conclusión absurda de que, en determinadas circunstancias, cualquier producto puede considerarse similar a cualquier otro, con independencia de sus respectivas características. En efecto, si bien, en concreto, dicho contrato de licencia solo afecta a los relojes, a la vista de la prohibición global mencionada en el apartado 40 anterior, se refiere asimismo a cualquier otra actividad o producto.

44      Por consiguiente procede desestimar por infundado el primer motivo de la coadyuvante.

 Sobre el segundo motivo de la coadyuvante, basado en una infracción del artículo 52, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009

45      Según la coadyuvante, la recurrente actuó manifiestamente de mala fe al presentar la solicitud de registro de la marca controvertida.

46      A este respecto, la coadyuvante invoca el contrato de licencia que celebró con la recurrente el 14 de noviembre de 2002 y que estaba vigente en la fecha de la solicitud de registro de la marca controvertida. Por un lado, este contrato de licencia autoriza a la recurrente a utilizar el elemento denominativo «cuervo y sobrino» para los relojes, pero en ningún caso a registrar este elemento denominativo en su nombre como marca. Por otro lado, dicho contrato de licencia prohíbe a la recurrente utilizar ese elemento denominativo para otros productos sin autorización previa y expresa de la coadyuvante, autorización que no ha concedido.

47      La recurrente rebate estas alegaciones. La EUIPO se remite al Tribunal en cuanto a la apreciación del presente motivo.

48      Con carácter preliminar, debe recordarse que el régimen del registro de una marca de la Unión se basa en el principio del «primero en registrar», recogido en el artículo 8, apartado 2, del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 8, apartado 2, del Reglamento 2017/1001). En virtud de este principio, solo puede registrarse un signo como marca de la Unión cuando no se oponga a ello una marca anterior, ya se trate de una marca de la Unión, de una marca registrada en un Estado miembro o en la Oficina de Propiedad Intelectual del Benelux, de una marca que haya sido objeto de un registro internacional que surta efecto en un Estado miembro o de una marca que haya sido objeto de un registro internacional que surta efecto en la Unión. En cambio, sin perjuicio de la eventual aplicación del artículo 8, apartado 4, del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 8, apartado 4, del Reglamento 2017/1001), el mero uso por un tercero de una marca no registrada no se opone al registro de una marca idéntica o similar como marca de la Unión para productos o servicios idénticos o similares [sentencia de 14 de febrero de 2012, Peeters Landbouwmachines/OAMI — Fors MW (BIGAB), T‑33/11, EU:T:2012:77, apartado 16].

49      La aplicación de dicho principio se ve matizada, en particular, por el artículo 52, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009, en cuya virtud debe declararse la nulidad de una marca de la Unión, previa solicitud presentada en la EUIPO o demanda de reconvención en una acción por violación de marca, cuando el solicitante haya actuado de mala fe al presentar la solicitud de la marca (sentencia de 14 de febrero de 2012, BIGAB, T‑33/11, EU:T:2012:77, apartado 17).

50      A este respecto, incumbe al que solicita la nulidad basándose en este motivo demostrar las circunstancias que permitan concluir que el titular de una marca de la Unión actuaba de mala fe al presentar la solicitud de registro de la misma (sentencia de 14 de febrero de 2012, BIGAB, T‑33/11, EU:T:2012:77, apartado 17).

51      El concepto de «mala fe» utilizado en el artículo 52, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009 no está ni definido, ni delimitado, ni tan siquiera descrito en modo alguno en la normativa de la Unión [véase la sentencia de 26 de febrero de 2015, Pangyrus/OAMI — RSVP Design (COLOURBLIND), T‑257/11, no publicada, EU:T:2015:115, apartado 64 y jurisprudencia citada].

52      Del artículo 52, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009 se desprende que el momento pertinente para apreciar la existencia de la mala fe del solicitante es el de la presentación de la solicitud de registro por el interesado (sentencia de 11 de junio de 2009, Chocoladefabriken Lindt & Sprüngli, C‑529/07, EU:C:2009:361, apartado 35).

53      Además, a efectos de apreciar la existencia de la mala fe del solicitante, procede tomar en consideración todos los factores pertinentes propios del caso de autos que existían en el momento de presentar la solicitud de registro de un signo como marca de la Unión y particularmente, en primer lugar, el hecho de que el solicitante sepa o deba saber que un tercero usa un signo idéntico o similar para un producto o servicio idéntico o similar que puede dar lugar a confusión con el signo cuyo registro se solicita, en segundo lugar, la intención del solicitante de impedir que dicho tercero continúe utilizando tal signo y, en tercer lugar, el grado de protección jurídica del que gozan el signo del tercero y el signo cuyo registro se solicita (véanse, en este sentido, las sentencias de 11 de junio de 2009, Chocoladefabriken Lindt & Sprüngli, C‑529/07, EU:C:2009:361, apartados 37 y 53, y de 27 de junio de 2013, Malaysia Dairy Industries, C‑320/12, EU:C:2013:435, apartados 36 y 37).

54      Respecto a la expresión «deba saber», procede señalar que una presunción de conocimiento, por parte del solicitante, de la utilización por un tercero de un signo idéntico o similar para un producto idéntico o similar que puede dar lugar a confusión con el signo cuyo registro se solicita puede resultar, en particular, de un conocimiento general de tal utilización en el sector económico de que se trate, que puede deducirse, entre otras cosas, de la duración de dicha utilización. En efecto, cuanto más antigua sea la utilización, mayor será la posibilidad de que el solicitante tenga conocimiento de la misma en el momento de presentar la solicitud de registro (sentencia de 11 de junio de 2009, Chocoladefabriken Lindt & Sprüngli, C‑529/07, EU:C:2009:361, apartado 39).

55      Sin embargo, la circunstancia de que el solicitante sepa o deba saber que un tercero utiliza desde hace tiempo un signo idéntico o similar para un producto idéntico o similar que puede dar lugar a confusión con el signo cuyo registro se solicita no basta, por sí sola, para acreditar la existencia de la mala fe del solicitante (véase, en este sentido, la sentencia de 11 de junio de 2009, Chocoladefabriken Lindt & Sprüngli, C‑529/07, EU:C:2009:361, apartado 40).

56      Por consiguiente, procede tomar en consideración igualmente la intención del solicitante en el momento de presentar la solicitud de registro con el fin de apreciar la existencia de mala fe (sentencia de 11 de junio de 2009, Chocoladefabriken Lindt & Sprüngli, C‑529/07, EU:C:2009:361, apartado 41).

57      La intención del solicitante en el momento pertinente es un elemento subjetivo que debe determinarse en función de las circunstancias objetivas del caso (sentencia de 11 de junio de 2009, Chocoladefabriken Lindt & Sprüngli, C‑529/07, EU:C:2009:361, apartado 42).

58      Así, la intención de impedir que un tercero comercialice un producto puede, en determinadas circunstancias, caracterizar la mala fe del solicitante (sentencia de 11 de junio de 2009, Chocoladefabriken Lindt & Sprüngli, C‑529/07, EU:C:2009:361, apartado 43).

59      Además, se desprende de la formulación adoptada en la sentencia de 11 de junio de 2009, Chocoladefabriken Lindt & Sprüngli (C‑529/07, EU:C:2009:361), que los tres factores mencionados en el anterior apartado 53 no son más que ejemplos ilustrativos de un conjunto de elementos que pueden tenerse en cuenta a la hora de pronunciarse sobre la eventual mala fe de un solicitante de marca al presentar la solicitud de registro (sentencia de 14 de febrero de 2012, BIGAB, T‑33/11, EU:T:2012:77, apartado 20).

60      En consecuencia, procede considerar que, en el marco del análisis global llevado a cabo conforme al artículo 52, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009, cabe asimismo tener en cuenta el origen del signo controvertido y su uso desde que fue creado, la lógica comercial en la que se inscribe la presentación de la solicitud de registro del signo como marca de la Unión y la cronología de los hechos que han llevado a dicha presentación (véase la sentencia de 26 de febrero de 2015, COLOURBLIND, T‑257/11, no publicada, EU:T:2015:115, apartado 68 y jurisprudencia citada).

61      También puede constituir uno de los factores pertinentes, para la apreciación de la existencia de la mala fe de un solicitante de marca al presentar la solicitud de registro, la existencia de relaciones contractuales directas entre este último y un titular de una marca anterior [véase, en este sentido, la sentencia de 5 de octubre de 2016, Foodcare/EUIPO — Michalczewski (T.G.R. ENERGY DRINK), T‑456/15, EU:T:2016:597, apartado 55 y jurisprudencia citada].

62      Procede examinar a la luz de las anteriores consideraciones el segundo motivo de la coadyuvante, basado en una infracción del artículo 52, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009.

63      Con carácter preliminar, debe recordarse que, según el artículo 52, apartado 3, del Reglamento n.º 207/2009, si la causa de nulidad existiera únicamente para una parte de los productos o de los servicios para los que esté registrada la marca de la Unión, la nulidad de la marca solo podrá declararse para los productos o los servicios de que se trate.

64      En el caso de autos, la marca controvertida fue registrada para productos clasificados en cuatro clases, a saber, las clases 14, 16, 18 y 25.

65      No obstante, por lo que respecta a los productos comprendidos en las clases 14 y 16, la marca controvertida fue anulada por la División de Anulación, decisión que fue después acertadamente confirmada por la Sala de Recurso (véanse los anteriores apartados 19 a 31).

66      Así, tras el examen del motivo único de la recurrente, el presente motivo ha quedado sin objeto en relación con dichos productos.

67      En lo que atañe a los productos comprendidos en las clases 18 y 25, resulta del examen del primer motivo de la coadyuvante (véanse los anteriores apartados 34 a 44) que la Sala de Recurso obró correctamente al estimar que esos productos y los designados por las marcas anteriores eran diferentes, en el sentido del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009.

68      Además, de los autos se desprende que la recurrente es, al menos como filial de la empresa suiza Cuervo y Sobrinos SA, titular de las marcas siguientes:

–        la marca figurativa italiana CUERVO Y SOBRINOS, presentada el 29 de octubre de 1998 para productos comprendidos en la clase 14;

–        el registro internacional n.º 770240, de 29 de noviembre de 2011, para la marca denominativa CUERVO Y SOBRINOS, que designa productos comprendidos igualmente en la clase 14;

–        el registro internacional n.º 830953, de 23 de junio de 2004, para la marca denominativa CUERVO Y SOBRINOS, que designa también productos de la clase 14;

–        el registro internacional n.º 971969, de 2 de julio de 2008, para la marca figurativa CUERVO Y SOBRINOS, que designa productos comprendidos en las clases 16 y 18.

69      Habida cuenta de estos registros, cabe considerar, como hizo la Sala de Recurso, que la presentación de la solicitud de registro de la marca controvertida se inscribe en una lógica comercial plausible desarrollada por la recurrente.

70      Es cierto que el contrato de licencia de 14 de noviembre de 2012, mediante el cual la coadyuvante concede a la recurrente la autorización para utilizar la denominación descrita en el anterior apartado 40 para los «relojes de pulsera», prohíbe también a esta última utilizar dicha denominación para cualquier otra actividad o producto, salvo autorización expresa y por escrito de la coadyuvante.

71      Además, puesto que la validez de dicho contrato se fijaba en 15 años a partir de su entrada en vigor en el día de su firma (14 de noviembre de 2002) y no ha quedado demostrada la existencia de una resolución o anulación del contrato en cuestión antes de que finalizara el período de validez así previsto, cabe presumir que ese contrato de licencia estaba en vigor en el momento de la presentación de la marca controvertida, a saber, el 17 de mayo de 2012.

72      Procede recordar, no obstante, que ni el Reglamento n.º 207/2009 ni la Directiva 2008/95/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de octubre de 2008, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de marcas (versión codificada) (DO 2008, L 299, p. 25), prohíben, en principio, el registro de una marca ajena para productos diferentes.

73      En estas circunstancias, la mala fe de la recurrente, en el sentido del Reglamento n.º 207/2009, no puede deducirse de la mera existencia de una prohibición contractual como la mencionada en el anterior apartado 70.

74      En consecuencia, habida cuenta de todas estas consideraciones, es preciso declarar que, por lo que respecta a los productos comprendidos en las clases 18 y 25, la mala fe de la recurrente en el momento de la presentación de la marca controvertida no ha quedado demostrada en el presente asunto.

75      Por tanto, procede desestimar el presente motivo por infundado.

76      Por consiguiente, procede desestimar el recurso, así como la adhesión al recurso.

 Costas

77      A tenor del artículo 134, apartado 1, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General, la parte que haya visto desestimadas sus pretensiones será condenada en costas, si así lo hubiera solicitado la otra parte.

78      El artículo 134, apartado 2, del Reglamento de Procedimiento dispone que, si son varias las partes que han visto desestimadas sus pretensiones, el Tribunal decidirá sobre el reparto de las costas.

79      Puesto que se han desestimado las pretensiones de la recurrente y de la coadyuvante, procede decidir que cada una de ellas cargue, además de con sus propias costas, con la mitad de las costas de la EUIPO.

En virtud de todo lo expuesto,

EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Octava)

decide:

1)      Desestimar el recurso.

2)      Desestimar la adhesión al recurso.

3)      Cuervo y Sobrinos 1882, S.L., cargará con sus propias costas y con la mitad de las costas de la EUIPO.

4)      A. Salgado Nespereira, S.A., cargará con sus propias costas y con la mitad de las costas de la EUIPO.

CollinsKanchevaPasser

Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 10 de octubre de 2018.

El Secretario

 

      El Presidente

E. Coulon

 

      S. Gervasoni



*      Lengua de procedimiento: español.