Language of document : ECLI:EU:T:2018:716

SENTENCIA DEL TRIBUNAL GENERAL (Sala Cuarta)

de 24 de octubre de 2018 (*)

«Marca de la Unión Europea — Procedimiento de oposición — Solicitud de marca figurativa de la Unión Bingo VIVA! Slots — Marca de la Unión figurativa anterior vive bingo — Motivo de denegación relativo — Riesgo de confusión — Artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (CE) n.º 207/2009 [actualmente artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento (UE) 2017/1001] — Objeto del litigio»

En el asunto T‑63/17,

Grupo Orenes, S.L., con domicilio social en Murcia, representada por la Sra. M.J. Sanmartín Sanmartín, abogada,

parte recurrente,

contra

Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), representada por la Sra. S. Palmero Cabezas, en calidad de agente,

parte recurrida,

en el que la otra parte en el procedimiento ante la Sala de Recurso de la EUIPO fue:

Akamon Entertainment Millenium, S.L., con domicilio social en Barcelona,

que tiene por objeto un recurso interpuesto contra la resolución de la Segunda Sala de Recurso de la EUIPO de 7 de noviembre de 2016 (asunto R 453/2016‑2), relativa a un procedimiento de oposición entre Grupo Orenes y Akamon Entertainment Millenium,

EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Cuarta),

integrado por el Sr. H. Kanninen, Presidente, y el Sr. L. Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín y la Sra. I. Reine (Ponente), Jueces;

Secretario: Sr. J. Palacio González, administrador principal;

habiendo considerado el escrito de demanda presentado en la Secretaría del Tribunal General el 1 de febrero de 2017;

habiendo considerado el escrito de contestación presentado en la Secretaría del Tribunal General el 17 de mayo de 2017;

habiendo considerado la pregunta escrita que el Tribunal General formuló a la EUIPO y su respuesta presentada en la Secretaría del Tribunal General el 28 de febrero de 2018;

celebrada la vista el 17 de abril de 2018;

dicta la siguiente

Sentencia

 Antecedentes del litigio

1        El 18 de noviembre de 2014, Akamon Entertainment Millenium, S.L., presentó una solicitud de registro de marca de la Unión en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), con arreglo al Reglamento (CE) n.º 207/2009, del Consejo, de 26 de febrero de 2009, sobre la marca de la Unión Europea (DO 2009, L 78, p. 1), en su versión modificada [sustituido por el Reglamento (UE) 2017/1001 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 de junio de 2017, sobre la marca de la Unión Europea (DO 2017, L 154, p. 1)].

2        La marca cuyo registro se solicitaba es el signo figurativo siguiente:

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3        Los servicios para los que se solicitó el registro de la marca se hallan comprendidos en la clase 41 del Arreglo de Niza relativo a la Clasificación Internacional de Productos y Servicios para el Registro de las Marcas, de 15 de junio de 1957, en su versión revisada y modificada, y corresponden a la descripción siguiente: «Servicios de videojuegos en línea relacionados con juegos gratuitos».

4        La solicitud de marca se publicó en el Boletín de Marcas Comunitarias n.º 2015/001, de 2 de enero de 2015.

5        El 24 de marzo de 2015, al amparo del artículo 41 del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 46 del Reglamento 2017/1001), la recurrente, Grupo Orenes, S.L., formuló oposición al registro de la marca solicitada para todos los servicios indicados en el apartado 3 de la presente sentencia.

6        La oposición se basaba en la marca figurativa de la Unión n.º 10175537, solicitada el 4 de agosto de 2011 y registrada el 3 de febrero de 2012, reproducida a continuación:

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7        Esta marca designa, en particular, los productos y servicios comprendidos en las clases 28, 35, 36, 38 y 41, y que corresponden, respecto de cada una de estas clases, a la siguiente descripción:

–        Clase 28: «Juegos; juguetes; juegos electrónicos de mano (automáticos y de previo pago) (excepto aquellos concebidos para su utilización con receptores de televisión); juegos que implican juegos de azar; fichas para juegos».

–        Clase 35: «Publicidad; gestión de negocios comerciales; administración comercial; trabajos de oficina; publicidad y trabajos de oficina en relación con el esparcimiento, recreo, competición, juegos, juegos de apuestas, servicios de casino, juegos de cartas, juegos de bingo, tragaperras virtuales y otros juegos; servicios de tratamiento de la información en línea».

–        Clase 36: «Servicios financieros; servicios financieros relacionados con apuestas, juegos de azar, juegos de apuestas, loterías o correduría de apuestas; información financiera relacionada con apuestas, juegos de azar, juegos de apuestas, loterías o correduría de apuestas; asesoramiento financiero y asistencia financiera relacionada con apuestas, juegos de azar, juegos de apuestas, loterías o correduría de apuestas; servicios de tarjetas de crédito y de tarjetas de débito relacionadas con apuestas, juegos de azar, juegos de apuestas, loterías o correduría de apuestas».

–        Clase 38: «Acceso a sistemas de redes de usuarios múltiples que permiten el acceso a información de juegos de azar y apuestas y servicios a través de Internet, otras redes mundiales o a través de telefonía (incluyendo teléfonos móviles); servicios de telecomunicaciones; transmisión de programas de radio o televisión; difusión de programas de radio y televisión; transmisión de información a través de sistemas de comunicación por vídeo de eventos culturales, esparcimiento y deportivos; servicios de salas de chat; facilitación de foros en línea; servicios de comunicación para la transmisión electrónica de datos, imágenes e información; transmisión asistida por ordenador de noticias e imágenes; servicios de correo electrónico; servicios de telecomunicaciones relacionados con redes mundiales de informática o a través de telefonía incluyendo teléfonos móviles; telecomunicación de información (inclusive páginas web); acceso a enlaces de telecomunicaciones con bases de datos informáticos y sitios web o a través de telefonía, incluyendo teléfonos móviles; informaciones en materia de telecomunicaciones; facilitación de información relacionada con las telecomunicaciones».

–        Clase 41: «Prestación de servicios de apuestas, juegos de apuestas y juegos de azar a través de sitios físicos y electrónicos y centros telefónicos; servicios de apuestas; servicios de lotería; organización y realización de loterías; servicios de apuestas electrónicas, juegos de azar, juegos de apuestas y de loterías prestados por medio de una red informática global, o en línea desde una base de datos en una red informática o a través de telefonía, incluyendo teléfonos móviles o a través de un canal de televisión, incluyendo un canal de televisión distribuido vía satélite, terrestre o televisión por cable; póquer interactivo, bingo, juegos de habilidad y juegos de apuestas incluyendo formatos de juegos de azar de jugador único y de múltiples jugadores; presentación y producción de competiciones de póquer y bingo, torneos, juegos y juegos de azar; servicios para la explotación de bingos informatizados, redes de bingos en línea, máquinas tragaperras virtuales y otros juegos de premio instantáneo; salas de juego de naipes con múltiples jugadores mediante una red informática global; organización, producción y presentación de torneos, competiciones, concursos, juegos y eventos; entretenimiento y servicios de entretenimiento interactivo, incluyendo la prestación de los servicios mencionados mediante diferentes plataformas tecnológicas, incluyendo, entre otros, mediante la televisión, telefonía o prestados en línea o a través de bases de datos informáticas o a través de una red informática global; organización de esparcimiento, recreo y competición de juegos de azar, de juegos de apuesta, de servicios de casino, de juegos de naipes, de juegos de bingo, de tragaperras virtuales y otros juegos de ganar al instante; actividades de esparcimiento, deportivas y culturales; organización y dirección de competiciones; servicios de juego a distancia prestados a través de enlaces de comunicación; información sobre juegos de apuestas suministrada en línea desde una base de datos informática o a través de una red informática global; servicios relacionados con el juego de azar con fines de esparcimiento; servicios de juegos electrónicos proporcionados a través de una red informática global; organización de juegos; prestación de servicios de juegos en línea; servicios para la explotación de bingos informatizados y juegos de habilidades; información relativa a juegos de apuestas suministrados en línea desde una base de datos informática o de una red informática global; asesoramiento relacionado con todos los servicios mencionados; facilitación de información relacionada con el deporte».

8        El motivo que se invocaba para fundamentar la oposición era el contemplado en el artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009 [actualmente artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento 2017/1001].

9        El 20 de enero de 2016, la División de Oposición desestimó la oposición en su totalidad. A este respecto, indicó, en primer lugar, que, por lo que respecta a la comparación de los servicios controvertidos, los designados por la marca solicitada estaban incluidos en la categoría más amplia de «servicios a distancia prestados a través de enlaces de comunicación» designados por la marca anterior y que, por tanto, eran idénticos. La División de Oposición añadió que el territorio de referencia era el de la Unión Europea. En segundo lugar, por lo que respecta a la comparación de los signos, consideró que, visualmente, los signos en conflicto son similares en la medida en que coinciden en la presencia de la palabra «bingo» y de las letras «v», «i» y «v», si bien difieren en todos los demás elementos (caligrafía, palabras restantes, estructuras y colores). Desde el punto de vista fonético, la División de Oposición encontró una similitud en la pronunciación de la palabra «bingo» y de las letras «v», «i» y «v», aunque con diferencias en cuanto a la entonación y al ritmo. Conceptualmente, concluyó también que existía una similitud entre los signos en conflicto. Consideró que, teniendo en cuenta lo anterior, los signos en conflicto eran parcialmente similares. En tercer lugar, por lo que se refiere a los elementos distintivos y dominantes de los signos, la División de Oposición estimó que el elemento «bingo», presente en ambos signos, debía considerarse no distintivo, el elemento «slots» escasamente distintivo y que ningún elemento podía considerarse dominante en la impresión de conjunto producida por los signos en cuestión. En cuarto lugar, por lo que respecta al público pertinente, la División de Oposición consideró que era el público en general, cuyo grado de atención se considera medio. En quinto lugar, en cuanto al riesgo de confusión, la División de Oposición estimó que, a pesar de algunas similitudes, las diferencias entre los signos en conflicto debían prevalecer y que procedía desestimar la oposición.

10      El 8 de marzo de 2016, la recurrente interpuso un recurso ante la EUIPO contra la resolución de la División de Oposición, con arreglo a los artículos 58 a 64 del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículos 66 a 71 del Reglamento 2017/1001).

11      Mediante resolución de 7 de noviembre de 2016 (en lo sucesivo, «resolución impugnada»), la Sala de Recurso de la EUIPO desestimó el recurso. En primer lugar, consideró, en esencia, que los servicios en cuestión eran idénticos. En segundo lugar, estimó que, desde una perspectiva visual, los signos tenían muy escasa similitud y que existía un grado de similitud medio desde los puntos de vista fonético y conceptual. En tercer lugar, por lo que respecta a la apreciación del riesgo de confusión, la Sala de Recurso declaró que, dada la naturaleza de los servicios en cuestión, debía darse prioridad al aspecto visual en el marco de esta apreciación y que, por consiguiente, debía excluirse el riesgo de confusión entre los signos.

 Pretensiones de las partes

12      La parte recurrente solicita al Tribunal que:

–        Anule la resolución impugnada.

–        Condene en costas a la EUIPO.

13      La EUIPO solicita al Tribunal que:

–        Desestime el recurso en su totalidad.

–        Condene en costas a la recurrente.

 Fundamentos de Derecho

14      La recurrente invoca en esencia dos motivos, basados, respectivamente, en la infracción del artículo 75 del Reglamento n.º 207/2009 (actualmente artículo 94 del Reglamento 2017/1001) y en la infracción del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009, al no haber realizado la Sala de Recurso una adecuada comparación de conjunto de los signos en conflicto.

 Sobre el primer motivo, basado en la infracción del artículo 75 del Reglamento n.º 207/2009

15      La recurrente alega que la resolución impugnada adolece de falta de motivación. Además de la infracción del artículo 75 del Reglamento n.º 207/2009, la recurrente invoca también la infracción de los artículos 64 y 76 de este Reglamento [actualmente artículos 71 y 95 del Reglamento 2017/1001], en relación con el artículo 8, apartado 1, letra b), del mismo Reglamento y con las reglas 50 y 52 del Reglamento (CE) n.º 2868/95 de la Comisión, de 13 de diciembre de 1995, por el que se establecen normas de ejecución del Reglamento (CE) n.º 40/94 del Consejo sobre la marca comunitaria (DO 1995, L 303, p. 1), por cuanto la Sala de Recurso de la EUIPO no apreció el riesgo de confusión respecto de todos los productos y servicios de las clases 28, 35, 36, 38 y 41 designados por la marca anterior. La recurrente afirma que, en lo que se refiere a los productos y servicios comprendidos en las clases 28, 35, 36 y 38 cubiertos por la marca anterior, algunos de los elementos denominativos de los signos controvertidos, en concreto el término «bingo», común a las dos marcas, podrían perder su supuesto carácter descriptivo. La recurrente reprocha a la Sala de Recurso que solo tomara en consideración la posible incompatibilidad de las marcas enfrentadas atendiendo a su incidencia o posible utilización con respecto a determinados servicios de la clase 41 y no a la totalidad de los productos y servicios invocados en apoyo de la oposición. La recurrente añadió en la vista que la Sala de Recurso debería haber llevado a cabo una revisión completa del asunto, aun cuando ella no hubiera solicitado expresamente una comparación de los servicios cubiertos por la marca solicitada con cada uno de los productos y servicios designados por la marca anterior.

16      La EUIPO afirma que la alegación de la recurrente de que los productos y servicios comprendidos en las clases 28, 35, 36 y 38 cubiertos por la marca anterior también debían examinarse porque el término «bingo», común a las dos marcas en conflicto, podría perder su supuesto carácter descriptivo se presentó por primera vez ante este Tribunal. En cualquier caso, la EUIPO sostiene que la recurrente tampoco ha desarrollado en el escrito de demanda ante el Tribunal argumentación alguna que demuestre que el término «bingo» reviste carácter distintivo respecto de cualquiera de esos componentes. La EUIPO añade que consideró la resolución de la División de Oposición en su totalidad, sin haber limitado el objeto del recurso, y que examinó el carácter distintivo del elemento denominativo «bingo» con respecto a todos los productos y servicios designados por la marca anterior.

17      Con carácter preliminar, de los apartados 25 y 28 de la resolución impugnada se desprende que la Sala de Recurso confirmó la resolución de la División de Oposición, según la cual los servicios designados por la marca solicitada eran idénticos a los «servicios de juego a distancia prestados a través de enlaces de comunicación» comprendidos en la clase 41 cubiertos por la marca anterior.

18      Ante el Tribunal, la recurrente sostiene, en esencia, que la Sala de Recurso incumplió su obligación de motivación al no haber apreciado el riesgo de confusión respecto a todos los productos y servicios invocados en apoyo de la oposición, en particular los pertenecientes a las clases 28, 35, 36 y 38.

19      A este respecto, procede recordar que el objeto del recurso ante el Tribunal es el control de la legalidad de las resoluciones de las Salas de Recurso de la EUIPO, con arreglo al artículo 65 del Reglamento n.º 207/2009 [actualmente artículo 72 del Reglamento 2017/1001] y que el artículo 188 del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General dispone que los escritos de alegaciones de las partes no podrán modificar el objeto del litigio planteado ante la Sala de Recurso. Por consiguiente, las alegaciones de las partes que modifiquen el objeto del litigio deben desestimarse por inadmisibles, en virtud de lo dispuesto en el artículo 65, apartado 2, del Reglamento n.º 207/2009, en relación con el artículo 188 del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General [véase, en este sentido, la sentencia de 12 de noviembre de 2014, Murnauer Markenvertrieb/OAMI — Healing Herbs (NOTFALL), T‑188/13, no publicada, EU:T:2014:942, apartado 29].

20      Como alega la EUIPO, la recurrente siempre ha sostenido, ante la División de Oposición y posteriormente ante la Sala de Recurso, que la comparación de los productos y servicios podía efectuarse únicamente en relación con los «servicios de juego a distancia prestados a través de enlaces de comunicación», ya que estos servicios eran idénticos a los invocados en apoyo de la oposición.

21      En consecuencia, al alegar que la Sala de Recurso habría debido realizar una comparación de los servicios distinta de la efectuada por la División de Oposición y que la recurrente aceptó en el procedimiento administrativo, la recurrente modifica mediante su primer motivo, ampliándolo, el objeto del litigio ante la Sala de Recurso.

22      La crítica de la motivación de la resolución impugnada se basa, por tanto, en una ampliación del objeto del litigio, que es inadmisible. Por consiguiente, procede desestimar el primer motivo.

 Sobre el segundo motivo, basado en la «falta de realización de una adecuada comparación de conjunto de los signos»

 Sobre la admisibilidad

23      La EUIPO solicita al Tribunal, con carácter preliminar, que examine si las alegaciones presentadas en apoyo del segundo motivo cumplen la exigencia de claridad y precisión que establece el artículo 177, apartado 1, letra d), del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General.

24      En virtud del artículo 21, párrafo primero, del Estatuto del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y del artículo 177, apartado 1, letra d), del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General, la demanda debe contener una exposición concisa de los motivos invocados. Esta indicación debe desprenderse del propio texto del recurso y ser lo bastante clara y precisa como para que la parte demandada pueda preparar su defensa y el Tribunal pronunciarse sobre el recurso, en su caso, sin disponer de informaciones adicionales [sentencias de 27 de septiembre de 2005, Cargo Partner/OAMI (CARGO PARTNER), T‑123/04, EU:T:2005:340, apartado 27, y de 3 de diciembre de 2014, Max Mara Fashion Group/OAMI — Mackays Stores (M & Co.), T‑272/13, no publicada, EU:T:2014:1020, apartados 17 y 18].

25      En el caso de autos, se desprende claramente de la demanda que el segundo motivo invocado por la recurrente en apoyo de su recurso es un motivo basado en la infracción del artículo 8, apartado 1, letra b), del Reglamento n.º 207/2009. A este respecto, la recurrente, en los apartados 73 a 131 de la demanda, invoca varios errores de la Sala de Recurso relativos al carácter distintivo de los elementos que integran las marcas en conflicto, a las similitudes entre los signos y a la apreciación global del riesgo de confusión. En este sentido, la exposición de las alegaciones de la demanda era lo bastante clara y precisa en el sentido de la jurisprudencia citada en el anterior apartado 24 como para que la EUIPO pudiera preparar su defensa, como resulta del escrito de contestación, y el Tribunal pronunciarse sobre el presente recurso.

26      Por lo tanto, el segundo motivo es admisible y debe examinarse en cuanto al fondo.

 Sobre el fondo

27      La recurrente sostiene que la Sala de Recurso incurrió en errores de apreciación respecto a la comparación de los signos en conflicto. En concreto, afirma que delimitó incorrectamente los elementos distintivos de la marca anterior y de la marca solicitada, lo que la llevó a subestimar las similitudes visual, fonética y conceptual entre las marcas en conflicto. Por último, la recurrente reprocha a la Sala de Recurso que no aplicara la jurisprudencia derivada de la sentencia de 6 de octubre de 2005, Medion (C‑120/04, EU:C:2005:594).

28      Como respuesta, la EUIPO niega cualquier error de apreciación de la Sala de Recurso.

 Sobre el público pertinente y su nivel de atención

29      Conforme a la jurisprudencia, en el marco de la apreciación global del riesgo de confusión, debe tenerse en cuenta al consumidor medio de la categoría de productos o servicios considerada, normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz. Asimismo, debe tomarse en consideración el hecho de que el nivel de atención del consumidor medio puede variar en función de la categoría de productos o servicios contemplada [véase, en este sentido, la sentencia de 13 de febrero de 2007, Mundipharma/OAMI — Altana Pharma (RESPICUR), T‑256/04, EU:T:2007:46, apartado 42 y jurisprudencia citada].

30      En el caso de autos, la Sala de Recurso consideró fundadamente, en el apartado 18 de la resolución impugnada, sin que las partes discrepen al respecto, que la marca anterior es una marca de la Unión y que el público pertinente es el público de la Unión.

31      Tampoco procede poner en entredicho la apreciación realizada por la Sala de Recurso en el apartado 20 de la resolución impugnada —que, por otro lado, las partes no cuestionan— según la cual los servicios de que se trata están destinados al público en general, cuyo nivel de atención es medio.

 Sobre la comparación de los servicios

32      Según reiterada jurisprudencia, para apreciar la similitud entre los productos o los servicios considerados, procede tener en cuenta todos los factores pertinentes que caracterizan la relación existente entre ellos. Estos factores incluyen, en particular, su naturaleza, su destino, su utilización, así como su carácter competidor o complementario. También pueden tenerse en cuenta otros factores, como los canales de distribución de los productos de que se trate [véase la sentencia de 11 de julio de 2007, El Corte Inglés/OAMI — Bolaños Sabri (PiraÑAM diseño original Juan Bolaños), T‑443/05, EU:T:2007:219, apartado 37 y jurisprudencia citada].

33      Ha de recordarse, conforme a lo indicado en el apartado 22 de la presente sentencia, que se ha desestimado la alegación de la recurrente de que la Sala de Recurso incurrió en error al limitar la comparación de los servicios solicitados a los «servicios de juego a distancia prestados a través de enlaces de comunicación» incluidos en la clase 41 designados por la marca anterior.

34      Por consiguiente, no procede cuestionar la apreciación realizada por la Sala de Recurso en el apartado 28 de la resolución impugnada de que los servicios designados por la marca anterior y los «servicios de videojuegos en línea relacionados con juegos gratuitos» designados por la marca solicitada, todos ellos correspondientes a la clase 41, son idénticos.

 Sobre la comparación de los signos

35      Por lo que se refiere a la similitud gráfica, fonética o conceptual de los signos en conflicto, la apreciación global del riesgo de confusión debe basarse en la impresión de conjunto producida por estos, teniendo en cuenta, en particular, sus elementos distintivos y dominantes. La percepción de las marcas que tiene el consumidor medio de los productos o servicios de que se trate reviste una importancia determinante en la apreciación global de dicho riesgo. A este respecto, el consumidor medio normalmente percibe una marca como un todo, cuyos diferentes detalles no se detiene a examinar (véase la sentencia de 12 de junio de 2007, OAMI/Shaker, C‑334/05 P, EU:C:2007:333, apartado 35 y jurisprudencia citada).

36      En el caso de autos, en el apartado 79 de la resolución impugnada, la Sala de Recurso consideró que los signos en conflicto, apreciados en su conjunto, presentaban un grado de similitud de bajo a medio.

37      La recurrente sostiene que esta apreciación es errónea por cuanto el signo solicitado no se consideró en toda su importancia desde el punto de vista denominativo. En su opinión, ello provocó que la Sala de Recurso infravalorara las similitudes que presentan los signos en cuestión y, al mismo tiempo, sobrevalorara sus diferencias.

38      La EUIPO estima que la Sala de Recurso no incurrió en error al considerar que los elementos figurativos también eran dominantes desde una perspectiva visual y no sobrevaloró las diferencias entre los signos.

–       Sobre la determinación de los elementos más distintivos que componen los signos en conflicto

39      Por lo que respecta a la marca anterior, la Sala de Recurso consideró, en el apartado 42 de la resolución impugnada, que el elemento denominativo «bingo» era descriptivo de los servicios pertinentes. En su opinión, aunque este elemento no pueda ignorarse totalmente, el público se centrará sobre todo en la parte figurativa y en el elemento «vive». En cuanto a la marca solicitada, la Sala de Recurso consideró, por una parte, que el elemento denominativo «bingo» era asimismo descriptivo de los servicios, pero también, por otra parte, que el elemento denominativo «slots», que en inglés significa «máquinas tragaperras», se considerará descriptivo de los servicios, al margen de que sea entendido como tal por el público pertinente. Por último, en el apartado 53 de la resolución impugnada, la Sala de Recurso concluyó que el público se fijará sobre todo en las partes figurativas y en el elemento «viva!» de la marca solicitada.

40      La recurrente reprocha a la Sala de Recurso haber concluido que el público se fijará sobre todo en las partes figurativas y en los elementos «viva!» de la marca solicitada y «vive» de la marca anterior, respectivamente, cuando estas partes figurativas tienen, en su opinión, un menor impacto en los consumidores en este caso.

41      A la inversa, según la EUIPO, aunque en una marca compuesta los elementos denominativos sean, en principio, más distintivos que los figurativos, han de tenerse en cuenta, no obstante, las características intrínsecas de cada uno de los componentes y compararlas entre sí.

42      Para determinar el carácter distintivo de un elemento de una marca, debe apreciarse la mayor o menor aptitud de este elemento para identificar los servicios para los cuales fue registrada la marca, atribuyéndoles una procedencia empresarial determinada y, por tanto, para distinguir dichos servicios de los de otras empresas. Al efectuar esta apreciación, se han de tomar en consideración, en particular, las cualidades intrínsecas de dicho elemento para determinar si este carece o no de carácter descriptivo de los servicios para los que ha sido registrada la marca [véanse las sentencias de 13 de junio de 2006, Inex/OAMI — Wiseman (Representación de una piel de vaca), T‑153/03, EU:T:2006:157, apartado 35 y jurisprudencia citada, y de 13 de diciembre de 2007, Cabrera Sánchez/OAMI — Industrias Cárnicas Valle (el charcutero artesano), T‑242/06, no publicada, EU:T:2007:391, apartado 51].

43      Por lo que atañe a la alegación de la recurrente de que las partes figurativas tienen un menor impacto en los consumidores, ha de señalarse, al igual que hizo la EUIPO, que, cuando un signo comprende a la vez elementos figurativos y elementos denominativos, no resulta automáticamente que deba siempre considerarse dominante al elemento denominativo [sentencia de 24 de noviembre de 2005, Simonds Farsons Cisk/OAMI — Spa Monopole (KINJI by SPA), T‑3/04, EU:T:2005:418, apartado 45]. De la jurisprudencia del Tribunal también se desprende que, en un signo complejo, el elemento figurativo puede ocupar un lugar equivalente al elemento denominativo [véase la sentencia de 12 de diciembre de 2002, Vedial/OAMI — France Distribution (HUBERT), T‑110/01, EU:T:2002:318, apartado 53].

1)      Marca anterior

44      Con carácter preliminar, no procede cuestionar la conclusión de la Sala de Recurso, expuesta en los apartados 42 y 47 de la resolución impugnada, según la cual el elemento denominativo «bingo» carece de carácter distintivo para los servicios de que se trata. En efecto, el término «bingo» hace referencia a un juego de azar comúnmente conocido, en el que los jugadores tachan números en cartones mientras una persona va anunciando números que saca al azar y el ganador es la primera persona que antes completa todos sus números. De este modo, el término «bingo» es descriptivo de la finalidad y de las características de los servicios de que se trata en el presente asunto [véase, en este sentido, la sentencia de 29 de enero de 2015, Zitro IP/OAMI — Gamepoint (SPIN BINGO), T‑665/13, no publicada, EU:T:2015:55, apartado 31 y jurisprudencia citada].

45      En primer lugar, por lo que respecta a la marca anterior, procede señalar, al igual que la EUIPO, que el elemento figurativo es independiente de los elementos denominativos, que se encuentra al comienzo del signo y que, por esta razón, llama la atención del consumidor en mayor medida [véase, en este sentido, la sentencia de 27 de junio de 2013, MOL/OAMI — Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (MOL Blue Card), T‑367/12, no publicada, EU:T:2013:336, apartado 47 y jurisprudencia citada]. Además, el tamaño del elemento figurativo es mayor que el de los elementos denominativos, lo que lo hace distintivo [véase, en este sentido, la sentencia de 31 de enero de 2012, Cervecería Modelo/OAMI — Plataforma Continental (LA VICTORIA DE MÉXICO), T‑205/10, no publicada, EU:T:2012:36, apartado 46].

46      En segundo lugar, debe señalarse que, para determinar su carácter distintivo, la Sala de Recurso no se basó en el hecho de que este elemento figurativo sería percibido por el público pertinente como una «triqueta», es decir, según la recurrente, un símbolo de origen indoeuropeo que alude a la triple dimensión de la divinidad femenina. Por ello, la alegación de la recurrente de que el público no percibirá dicho elemento figurativo como una «triqueta» es inoperante.

47      De todo lo que antecede y de la jurisprudencia citada en el apartado 43 de la presente sentencia resulta que, en el apartado 45 de la resolución impugnada, la Sala de Recurso no incurrió en error al considerar que, cuando el público pertinente vea la marca anterior, se centrará más en el elemento figurativo y en el elemento denominativo «vive», lo que significa, en esencia, que son los dos componentes más distintivos de dicha marca.

2)      Marca solicitada

48      Con carácter preliminar, no procede cuestionar la conclusión de la Sala de Recurso, expuesta en los apartados 51 y 52 de la resolución impugnada —que, además, no ha sido refutada por las partes—, según la cual el elemento denominativo «slots» de la marca solicitada es descriptivo de los servicios de que se trata.

49      En primer lugar, en cuanto a la marca solicitada, como se ha indicado en el apartado 44 de la presente sentencia, ha de señalarse que el elemento denominativo «bingo» es descriptivo de los servicios en cuestión. Por consiguiente, este elemento no tiene carácter distintivo. Sin embargo, y contrariamente a lo que afirma la recurrente, del apartado 53 de la resolución impugnada se desprende que dicho elemento no ha sido completamente ignorado en la comparación global.

50      En segundo lugar, contrariamente a lo que sostiene la recurrente, de los apartados 34 y 46 de la resolución impugnada se desprende que la Sala de Recurso apreció el carácter circular del elemento figurativo de la marca solicitada, así como su falta de autonomía con respecto a los elementos denominativos. Asimismo, la Sala de Recurso consideró, en el apartado 34 de la resolución impugnada, que los elementos denominativos del signo solicitado se incluyen en el elemento figurativo.

51      Cuando una marca compuesta está constituida por elementos denominativos y un elemento figurativo, y este último tiene la misma intensidad que los primeros, la comparación de los signos en cuestión no puede, en principio, basarse exclusivamente en la similitud de los elementos denominativos (véase, por analogía, la sentencia de 20 de septiembre de 2007, Nestlé/OAMI, C‑193/06 P, no publicada, EU:C:2007:539, apartados 46 y 47).

52      De cuanto antecede resulta que procede desestimar por infundada la alegación de la recurrente de que la Sala de Recurso incurrió en error, en el apartado 53 de la resolución impugnada, al concluir que el público pertinente se fijará sobre todo en la parte figurativa y en el elemento «viva!» de la marca solicitada.

–       Sobre la similitud visual

53      En primer lugar, según jurisprudencia reiterada, incluso el hecho de que dos marcas en conflicto estén compuestas por elementos denominativos similares no demuestra por sí solo que exista similitud visual entre los signos en conflicto. La presencia, en uno de los signos, de elementos figurativos con una configuración particular y original puede dar lugar a que la impresión global producida por cada signo sea diferente (véase la sentencia de 24 de noviembre de 2005, KINJI by SPA, T‑3/04, EU:T:2005:418, apartado 48 y jurisprudencia citada). El hecho de que uno de los componentes de una marca compuesta sea idéntico a otra marca solo permite concluir que las marcas son similares si ese componente constituye el elemento dominante en la impresión de conjunto producida por la marca compuesta. Ello podría suceder, en particular, cuando dicho componente pueda dominar por sí solo la imagen de la marca que el público pertinente guarda en la memoria, de manera que todos los demás componentes de la marca resulten insignificantes en la impresión de conjunto producida por esta [sentencias de 20 de septiembre de 2007, Nestlé/OAMI, C‑193/06 P, no publicada, EU:C:2007:539, apartado 43; de 23 de octubre de 2002, Matratzen Concord/OAMI — Hukla Germany (MATRATZEN), T‑6/01, EU:T:2002:261, apartado 33, y de 10 de diciembre de 2008, MIP Metro/OAMI — Metronia (METRONIA), T‑290/07, no publicada, EU:T:2008:562, apartado 42].

54      La Sala de Recurso estimó que los signos en conflicto tenían una estructura, una imagen y una composición global diferente. En particular, consideró que los signos controvertidos contienen colores diferentes y están organizados de forma distinta, lo que, en última instancia, da lugar a una impresión visual diferente. La Sala de Recurso añade, por otra parte, que el elemento denominativo «bingo», común a los dos signos, se considera no distintivo y concluye, en el apartado 59 de la resolución impugnada, que su grado de similitud visual debe considerarse muy bajo.

55      La recurrente sostiene que el elemento «viva!» es central y dominante en la marca solicitada y que, en la medida en que reproduce en el mismo orden las letras «v», «i» y «v», que constituyen el elemento dominante «vive» en la marca anterior, la Sala de Recurso infravaloró sin duda la similitud visual entre las dos marcas. La recurrente añade que el elemento denominativo «slots» no introduce un factor de diferenciación suficiente para neutralizar la posible existencia de riesgo de confusión, dada la designación completa de las marcas en conflicto.

56      La EUIPO, en el escrito de contestación, no ha aducido ningún argumento adicional que sustente el grado de similitud visual determinado por la Sala de Recurso.

57      En el presente asunto, el hecho de que las marcas en conflicto compartan el término «bingo», cuya falta de carácter distintivo no se cuestiona (véase el apartado 44 de la presente sentencia), así como las letras «v», «i» y «v» en uno de los elementos denominativos de cada signo, no permite concluir automáticamente que existe una similitud visual entre ellas.Las alegaciones de la recurrente no permiten poner en duda la conclusión, formulada en el apartado 57 de la resolución impugnada, de que los signos en conflicto tienen una estructura, una imagen y una composición global diferentes. Como se ha señalado en los anteriores apartados 47 y 51, el público pertinente no centrará su atención solamente en los elementos «vive» y «viva!», sino también en las partes figurativas de los signos en conflicto, que son completamente diferentes. En efecto, la presencia de un elemento figurativo importante y original en el signo anterior contribuye a diferenciar claramente los signos en conflicto. Por último, contrariamente a lo que sostiene la recurrente, no resulta de la resolución impugnada que la Sala de Recurso considerase el elemento denominativo «slots» como un factor de diferenciación entre los dos signos.

58      Por lo tanto, la Sala de Recurso consideró fundadamente que los signos en conflicto tienen muy escasa similitud en el plano visual.

–       Sobre la similitud fonética

59      La Sala de Recurso consideró, en los apartados 60 a 68 de la resolución impugnada, que, con independencia del orden en el que el público pertinente pronuncie el signo solicitado, es decir, «viva! bingo slots» o «bingo viva! slots», teniendo en cuenta el carácter descriptivo de los elementos denominativos «bingo» y «slots», la similitud fonética con el elemento «vive bingo» que forma parte del signo anterior debía calificarse de media.

60      La recurrente alega, por una parte, que, al apreciar la similitud fonética, la Sala de Recurso no tuvo suficientemente en cuenta el elemento denominativo «bingo», común a los dos signos, y, por otra parte, que la Sala de Recurso únicamente debería haber analizado la pronunciación del signo solicitado respecto al orden en el que ha sido solicitado, es decir, «viva! bingo slots».

61      La EUIPO afirma que la Sala de Recurso analizó correctamente la similitud fonética entre los dos signos en conflicto y que era preciso tener en cuenta también la impresión de conjunto producida en el público, el cual podía pronunciar el signo solicitado en otro orden que el solicitado, es decir, de arriba a abajo, «bingo viva! slots».

62      En primer lugar, de los apartados 65 y 66 de la resolución impugnada se desprende que la Sala de Recurso tuvo en cuenta el elemento denominativo «bingo», común a los dos signos en conflicto. Esta concluyó correctamente que, dado que dicho término es descriptivo de los servicios en cuestión, como se ha indicado en el apartado 44 de la presente sentencia, su peso en la comparación fonética se encontraba reducido. Asimismo, la Sala de Recurso señaló también que el término «slots», presente únicamente en la marca solicitada, era descriptivo de los servicios de que se trata, como se ha mencionado en el anterior apartado 48, y que, por lo tanto, solo se tendría escasamente en cuenta. Por consiguiente, la recurrente alega infundadamente que la Sala de Recurso no tuvo suficientemente en cuenta el elemento «bingo».

63      En segundo lugar, contrariamente a lo que sostiene la recurrente, la Sala de Recurso acertó al analizar la marca solicitada, en los apartados 64 y 65 de la resolución impugnada, no solo tal como fue registrada, es decir, «viva! bingo slots», sino también en el orden de lectura de arriba a abajo, esto es, «bingo viva! slots». En efecto, no cabe excluir que, al contemplar el signo solicitado, una parte del público pertinente opte por leer primero el término «bingo», al estar situado arriba, después el elemento «viva!» y, por último, el término «slots», teniendo en cuenta que lee de izquierda a derecha y de arriba a abajo [véase, en este sentido, la sentencia de 6 de diciembre de 2013, Premiere Polish/OAMI — Donau Kanol (ECOFORCE), T‑361/12, no publicada, EU:T:2013:630, apartado 28].

64      De lo anterior se desprende que deben desestimarse las alegaciones de la recurrente dirigidas a acreditar que la Sala de Recurso incurrió en error en su apreciación de la similitud fonética. Por lo tanto, no procede cuestionar la apreciación de la Sala de Recurso, formulada en el apartado 68 de la resolución impugnada, según la cual los signos en conflicto presentan un grado de similitud medio en el plano fonético.

–       Sobre la similitud conceptual

65      La Sala de Recurso señaló, en el apartado 70 de la resolución impugnada, que el público de lengua francesa, portuguesa o italiana relacionará el término «vive» de la marca anterior con el verbo «vivir», debido a la raíz latina de esta palabra. Consideró, sin embargo, que no hay ningún concepto más allá de esta asociación general. La Sala de Recurso indicó, no obstante, en el apartado 71 de la resolución impugnada, que el término «vive» puede pronunciarse en forma de exclamación con el significado de «¡que viva!». En cuanto a la marca solicitada, afirma que una parte significativa del público pertinente percibirá los términos «bingo» y «slots» como descriptivos de los servicios de que se trata. Por su parte, el público que hable español entenderá el elemento «viva!» como una interjección que expresa alegría y entusiasmo. Asimismo, el público que hable francés, italiano o portugués comprenderá el elemento «viva!». Por consiguiente, la Sala de Recurso concluyó que los signos eran conceptualmente similares en grado medio.

66      No procede cuestionar esta conclusión de la Sala de Recurso, que además no ha sido impugnada por las partes.

 Sobre el riesgo de confusión

67      La apreciación global del riesgo de confusión implica cierta interdependencia entre los factores tomados en consideración y, en particular, entre la similitud de las marcas y la de los productos o servicios designados. Así, un bajo grado de similitud entre los productos o servicios designados puede ser compensado por un elevado grado de similitud entre las marcas, y a la inversa [sentencias de 29 de septiembre de 1998, Canon, C‑39/97, EU:C:1998:442, apartado 17, y de 14 de diciembre de 2006, Mast-Jägermeister/OAMI — Licorera Zacapaneca (VENADO con marco y otros), T‑81/03, T‑82/03 y T‑103/03, EU:T:2006:397, apartado 74].

68      La Sala de Recurso consideró, en el apartado 88 de la resolución impugnada, que los dos signos compartían el término «bingo», que carece de capacidad para distinguir servicios de juegos en línea, las letras «v», «i» y «v», y una noción semántica común entre los elementos «vive» y «viva!». Por lo demás, los signos en conflicto, su estructura y la impresión general de conjunto que producen son, en su opinión, radicalmente diferentes. Además, el hecho de que los servicios pertinentes sean juegos «a distancia» o «en línea» llevó a la Sala de Recurso a estimar que las similitudes fonéticas entre los signos tenían una importancia secundaria, ya que tales servicios muy rara vez se solicitan de manera verbal. A la inversa, estimó que el impacto visual es preponderante. Por consiguiente, la Sala de Recurso concluyó que las similitudes entre los signos se verán contrarrestadas por sus diferencias y por las circunstancias propias de la comercialización de los servicios, que excluye el riesgo de confusión entre ellos.

69      La recurrente sostiene que la Sala de Recurso concedió demasiada importancia a las diferencias gráficas observadas entre los signos y que, además, dicha Sala no tuvo en cuenta el hecho de que no habría un proceso de comparación, al tratarse de servicios consistentes en juegos gratuitos. Asimismo, según la recurrente, el funcionamiento notorio de Internet, donde puede accederse a dichos juegos a través de motores de búsqueda, debería haber llevado a conceder más importancia a los elementos denominativos de los signos en conflicto. Por último, la recurrente sostiene que procedía tener en cuenta la jurisprudencia desarrollada por el Tribunal de Justicia y el Tribunal General a raíz de la sentencia de 6 de octubre de 2005, Medion (C‑120/04, EU:C:2005:594), toda vez que los elementos distintivos de la marca anterior se encuentran parcialmente contenidos en la marca solicitada.

70      La EUIPO responde que, independientemente del carácter gratuito de los servicios afectados y de que sean accesibles a través de motores de búsqueda, el público pertinente tendrá un acceso visual integral a esos signos antes de la adquisición de los servicios en cuestión. Además, la EUIPO afirma que, por un lado, los motores de búsqueda ofrecen la posibilidad de realizar búsquedas por imágenes y, por otro, incluso en el caso de una búsqueda textual efectuada en un primer momento, el motor de búsqueda propone directamente imágenes entre los resultados en un segundo momento y corresponde al consumidor elegir entre estos resultados el juego al que desea jugar en un tercer momento. Señala que el hecho de que un juego sea gratuito no impide que posteriormente proponga inversiones monetarias, como, por ejemplo, apuestas, de manera que el juego se adquiere después de una reflexión previa. La EUIPO añade que, por lo demás, conceder más importancia a las coincidencias denominativas que a las figurativas por la forma en que funcionan los motores de búsqueda llevaría a negar cualquier pertinencia a la naturaleza figurativa de una marca. Por último, la EUIPO sostiene que la sentencia de 6 de octubre de 2005, Medion (C‑120/04, EU:C:2005:594), no es aplicable al presente asunto porque los elementos distintivos y pertinentes de la marca anterior no se reproducen íntegramente en la marca solicitada.

71      De la jurisprudencia se desprende que los aspectos gráfico, fonético o conceptual de los signos en conflicto no tienen siempre el mismo peso en la apreciación del riesgo de confusión. Deben analizarse las condiciones objetivas en las que las marcas de que se trate pueden presentarse en el mercado. La importancia de los elementos asimilativos o diferenciadores entre signos puede depender, en particular, de sus características intrínsecas o de las condiciones en que se comercializan los productos o servicios que designan las marcas en conflicto. Si los productos designados por las marcas controvertidas se venden normalmente en autoservicios, donde el propio consumidor elige el producto y debe, por tanto, fiarse principalmente de la imagen de la marca colocada sobre ese producto, la similitud visual de los signos será, con carácter general, más importante. En cambio, si el producto se destina sobre todo a la venta oral, se atribuirá normalmente más relevancia a la similitud fonética entre los signos [véanse, en este sentido, las sentencias de 23 de enero de 2008, Demp/OAMI — Bau How (BAUHOW), T‑106/06, no publicada, EU:T:2008:14, apartado 44, y de 23 de septiembre de 2009, Fratex Indústria e Comércio/OAMI — USA Track & Field (TRACK & FIELD USA), T‑103/07, no publicada, EU:T:2009:349, apartado 66]. Asimismo, el grado de similitud fonética entre las marcas en cuestión tiene escasa importancia cuando designan productos que se comercializan en condiciones que permitan habitualmente al público pertinente percibir la marca de forma visual en el momento de la compra (sentencias de 23 de enero de 2008, BAUHOW, T‑106/06, no publicada, EU:T:2008:14, apartado 45, y de 23 de septiembre de 2009, TRACK & FIELD USA, T‑103/07, no publicada, EU:T:2009:349, apartado 67).

72      En el presente asunto, como se ha confirmado en el apartado 34 de la presente sentencia, los servicios controvertidos están comprendidos en la categoría de «servicios de juego a distancia prestados a través de enlaces de comunicación». Por lo tanto, procede considerar, a falta de alegación en contrario formulada por la recurrente, que los consumidores de este tipo de servicios se fiarán principalmente de su aspecto visual, como señalaron la Sala de Recurso en el apartado 94 de la resolución impugnada y posteriormente la EUIPO en el escrito de contestación.

73      Por otra parte, como ha señalado fundadamente la EUIPO y a falta de prueba concreta en contrario presentada por la recurrente, el hecho de que el acceso a un juego sea gratuito no excluye que este proponga contenidos de pago o una inversión monetaria posterior. Como la Sala de Recurso señaló correctamente en el apartado 92 de la resolución impugnada, los servicios de la clase 41 se adquieren en línea, a través de un ordenador u otro medio telemático, de modo que la elección del servicio en cuestión se efectuará después de un análisis comparativo entre varias ofertas [véase, en este sentido, la sentencia de 8 de septiembre de 2011, MIP Metro/OAMI — Metronia (METRONIA), T‑525/09, no publicada, EU:T:2011:437, apartado 47]. Por tanto, procede desestimar la alegación de la recurrente según la cual, debido a la gratuidad inicial de los servicios propuestos, no existe ningún proceso de comparación por parte de los consumidores.

74      En relación con el funcionamiento de Internet y los motores de búsqueda, debe considerarse que la recurrente no ha demostrado su afirmación de que no podía existir un proceso de comparación sobre la base de elementos visuales. Por el contrario, la EUIPO señaló de forma convincente que, al buscar mediante un motor de búsqueda, por un lado, el consumidor accede a una lista de resultados entre los que puede elegir y, por otro, dicha lista de resultados puede contener imágenes. En consecuencia, al no haber sido demostrada, debe desestimarse la alegación de la recurrente de que no puede existir un proceso de comparación debido al funcionamiento notorio de los motores de búsqueda.

75      Del mismo modo, debe desestimarse la alegación de la recurrente de que debe atribuirse una mayor importancia a los elementos denominativos, ya que esta no ha demostrado que los consumidores presten menos atención a los elementos figurativos durante el proceso de comparación entre los diferentes servicios.

76      Con respecto a la alegación de la recurrente de que procedía aplicar la jurisprudencia derivada de la sentencia de 6 de octubre de 2005, Medion (C‑120/04, EU:C:2005:594), basta con señalar que, en el presente asunto, el elemento figurativo de la marca anterior no se reproduce en la marca controvertida, que presenta un elemento figurativo muy diferente. Además, es necesario hacer constar también que la marca impugnada no reproduce íntegramente el elemento denominativo distintivo «vive» de la marca anterior, tal como ha subrayado la EUIPO. Por último, a pesar de la inclusión de las letras «v», «i» y «v» de la marca anterior en la marca controvertida, la Sala de Recurso consideró, en el apartado 91 de la resolución impugnada, que esta mera circunstancia no puede poner en entredicho la conclusión de que los dos signos producen una impresión general de conjunto muy diferente. Por consiguiente, debe desestimarse esta alegación de la recurrente.

77      De cuanto antecede resulta que, aunque los servicios designados por las marcas en cuestión sean idénticos, la importancia de las diferencias visuales entre los signos en conflicto proporciona motivos suficientes para considerar que no existe ningún riesgo de confusión para el público pertinente. De ello se deduce que la Sala de Recurso declaró fundadamente que no existía riesgo de confusión entre la marca solicitada y la marca anterior.

78      En consecuencia, debe desestimarse el segundo motivo por infundado.

79      Del conjunto de las consideraciones anteriores se deriva que procede desestimar el recurso en su totalidad.

 Costas

80      A tenor del artículo 134, apartado 1, del Reglamento de Procedimiento del Tribunal General, la parte que haya visto desestimadas sus pretensiones será condenada en costas, si así lo hubiera solicitado la otra parte. Al haber sido desestimadas las pretensiones de la recurrente, procede condenarla en costas, conforme a lo solicitado por la EUIPO.

En virtud de todo lo expuesto,

EL TRIBUNAL GENERAL (Sala Cuarta),

decide:

1)      Desestimar el recurso.

2)      Condenar en costas a Grupo Orenes, S.L.

Kanninen

Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín

Reine

Pronunciada en audiencia pública en Luxemburgo, a 24 de octubre de 2018.

El Secretario

 

El Presidente

E. Coulon

 

H. Kanninen


*      Lengua de procedimiento: español.